Quantcast

Radio Cristiana Rio de Dios

El 2014 es el año de la demarcación y doble medida. Catorce es igual a dos veces siete, por lo que, si partimos que el número siete representa perfección; el catorce, como múltiplo de siete, implica una doble medida de perfección espiritual. El número siete, de acuerdo al significado de los números en la Biblia, nos habla de perfección, de plenitud, de algo que se completa en Dios.

El siete deriva su raíz de la palabra hebrea shabá que significa llenura, saciedad en el sentido de estar pleno y satisfecho. En el sentido espiritual su significado va más allá de una plenitud aritmética, para develar conclusión, una plenitud divina profética.

En el séptimo día acabó Dios la creación y también en el día séptimo reposó de toda la obra que hizo (Gen 2:2). La Palabra nos habla de los siete espíritus de Dios y también de siete iglesias (Apocalipsis 1:4) entre otras muchas cosas simbólicas relacionadas con perfección y purificación.  En ese sentido, el catorce cuya suma es dos veces siete, nos revela este mismo simbolismo pero en doble porción. Hecho así, el 14 no es solo doble perfección, sino que siempre es doble. Concluimos entonces que el siete es el número de la perfección y catorce, como su múltiplo, implica una doble medida de perfección espiritual.

El número catorce es un numeral que marca, señala, anuncia, enfatiza y demarca las intenciones y propósitos santos de Dios. Si vemos la vida de Jacob en la casa de Labán, notaremos que los catorce años que trabajó por sus dos hijas (Raquel & Lea), constituyeron una doble medida de perfección. Dios lo llevó donde Labán para “tratarlo” (Génesis 31:41), y en su soberanía, ese doble trabajo, ese doble servicio, esa doble fatiga y esa doble dote en ese doble trato, Dios lo usó para perfeccionar a Jacob. De la misma manera, vemos que  Salomón extendió la fiesta de dedicación del templo siete días más, o sea, catorce días, a una doble celebración, con una doble solemnidad. Nota el énfasis del escritor: “… por siete días y aun por otros siete días, esto es, por catorce días” (1 Reyes 8:65), porque tenía la intención de señalar, marcar, connotar y engrandecer el acontecimiento que Salomón celebraba para Dios. Por tanto, el catorce está marcando, señalando, connotando, enfatizando y revelando un tiempo y un acontecimiento.

La palabra demarcar se define como la acción o el efecto de señalar o marcar los límites de un terreno o territorio. El catorce es un número que señala y marca los límites entre los tiempos, y está relacionado con los “kairos” y propósitos santos. Por lo cual, el catorce representa las agujas del reloj profético de Dios.

El narrador de la genealogía de Jesús divide cada generación en tres grupos de 14 generaciones, haciendo una demarcación de ese tiempo en tres grupos, aunque hace silencio en la causa por la cual lo expresó así  (Mateo 1:1-17). Por lo cual, si de Abraham hasta David son catorce generaciones; y desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones, su suma nos da 42 generaciones (seis veces siete o tres veces catorce). Por tanto, es evidente que el número catorce está haciendo una demarcación entre estos tiempos, pues el siete, aunque expresa perfección, no comunica lo que Dios quería decir a través de esta división.

Si algo revela Mateo 1:17 es que los acontecimientos ocurridos cada catorce generaciones marcan y demarcan los tiempos principales en el plan eterno de Dios.  Las divisiones de catorce (2X7) que marcan los acontecimientos más relevantes, multiplicadas por tres (14X3) son 42 generaciones.  Si desde el tiempo de Abraham donde Dios hizo la promesa (“… todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente” -Gen 28:14), hasta que se cumplió la palabra en Cristo, porque Jesús es la simiente de Abraham (Gal 3:14), pasaron 42 generaciones, tres períodos de 14 generaciones. Podemos decir entonces que Cristo cumple el 42 (6X7), pues si 6 representa a número de hombre y Jesús es el Hijo del hombre (Mateo 18:11); y el 7 representa a Jesús como el Hijo de Dios, entendemos entonces que Dios perfeccionó al hombre en Cristo Jesús. En Cristo comienza el tiempo cuando Dios hace al hombre perfecto. ¡Cristo es el 42! El Hijo del hombre (6) y el Hijo de Dios (7). Jesús, el siete, perfecciona al 6, de manera que Cristo como el hombre perfecto, nos hace hombres perfectos en Él.

Ahora, partiendo de esta premisa o interpretación profética, podemos intuir la posibilidad que desde el nacimiento de Jesús hasta su venida habrá 14 generaciones. Por lo cual, si sumamos 14 generaciones a las 42 semanas de Abraham hasta Jesús, serían 56, lo cual representaría 8 generaciones multiplicadas por 7. Y si el ocho es el número que anuncia reinicio y siete perfección, podemos decir entonces que la venida de nuestro Señor Jesucristo es el reinicio de la perfección eterna en Jesús. Concluimos entonces que el número catorce demarcaría el principio de la perfección eterna para el hombre redimido. ¡Aleluya!

Ahora veamos la aplicación profética de este mensaje para este tiempo.  El año 2014 revela la doble medida de la perfección, y en tiempo de perfección hay que perfeccionarse iglesia. Este año que se inicia es el año de la demarcación, del tiempo de cerrar, pero para volver abrir. No cerrar por cerrar, sino cerrar porque ya “concluí” la obra que se me encomendó y “empiezo” una obra nueva. Dios no cerrará lo que no está terminado, porque ninguna obra de Dios queda inconclusa. En tiempo de perfección hay que perfeccionarse. Dios ha asignado un tiempo para cada cosa, porque Él no se mueve al azar, pues sus caminos siempre son perfectos, y sus tiempos se alinean de manera que sus kronos coinciden siempre con su kairos.

Dios confiará a los fieles que hayan guardado su Palabra, y han administrado con temor reverente la gracia asignada, los secretos muy guardados, y entregará en sus manos los tesoros escondidos que nuestro Dios ha reservado para este tiempo. A estos dará a comer el maná escondido, y le va asignar los tesoros muy guardados para estos días.

A los centinelas del amanecer que no se han dormido en el muro de Sion, Dios les dará una trompeta nueva, para que anuncien con voz de mando y sonido de Dios, los tiempos nuevos. También los convertirá en heraldos, para que lleven los edictos del Rey. Y el sonido de sus trompetas será ungido para despertar a los que duermen en el letargo espiritual, y lograrán que los que duermen se despierten en un abrir y cerrar de ojos. También despertarán al creyente dormido en el letargo de la rutina religiosa y la indiferencia a la proclamación evangélica, y como la mujer samaritana, encabezarán las caravanas de los que buscarán a Jesús.  Y a los profetas que han sido fieles y han tocado sus trompetas con fidelidad y sonido cierto, serán honrados y Dios le dará nuevos mensajes, con nuevas revelaciones.

Como el catorce es el número de la doble medida de perfección, en este año 2014 no solamente va a ser doble medida de perfección, sino doble medida en todas las cosas. El Espíritu declara que habrá doble medida de perfección y demandará que al adorar, adoremos con corazón recto; al servir demandará un corazón entregado y abnegado; en la proclamación del evangelio demandará que lo hagamos con un corazón comprometido con el mensaje; en la enseñanza demandará un corazón apegado a la palabra fiel, tal como fue enseñada; en la koinonia o compañerismo un corazón sincero y leal en armonía con el mensaje: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Dtn 6:4); en la mayordomía demandará un corazón íntegro que administre con amor y fidelidad los bienes de su Señor; y en el sacerdocio, el Señor demandará un corazón temeroso en gran manera, y apartado del mal. Cumplirá en su sacerdotes desde este año en adelante, lo que dijo a través de Moisés: “En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado” (Lev 10:3).

Finalmente, hay tres cosas el Espíritu de la profecía enfatiza y anuncia que serán realizadas en este año de la doble media de perfección: 1. Lo que es en parte, se acabará, porque lo que es en parte es para niños, en cambio lo completo es para los perfectos y maduros. Todo lo que es parte se acabará cuando el amor empiece a reinar como vínculo perfecto. Por tanto, Dios nos pasará de lo que es “en parte” a lo perfecto; 2. Dios hará conocer la demarcación de los cronos (gr. Kronos) y los tiempos (gr. Kairos) de Dios. En otras palabras, si bien a los antiguos se les dijo que “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad” (Hechos 1:7 ), ahora la iglesia sabrá el tiempo, la duración de un período (kronos) y su caracterización (kairos), lo que ocurrirá; conoceremos el “cuándo” y el “qué” de las cosas demarcadas que Dios ha tenido guardadas, pero que ahora nos serán reveladas en el tiempo de madurez. 3. En la doble medida, Dios hará cumplir la Palabra en Apocalipsis 22:10-11, se derrama sobre la iglesia una doble porción de santificación, y doble porción de purificación. El que tiene oído oiga lo que el Espíritu dice a la iglesia.

Iglesia de Cristo, estamos el tiempo de perfección lo cual nos trae la purificación, la plenitud en todas las cosas.  Entramos en un tiempo en el que necesariamente el fruto del Espíritu superará al don, porque los dones del Espíritu son un medio, pero el fruto del Espíritu es el fin. Amados, tomemos el camino más excelente, la senda donde se termina lo que es en parte, lo que es de niño, y el fruto sustituye el don, para que se establezca lo que es perfecto, lo que permanece, lo perenne y eso es el amor. Por tanto, la iglesia que está identificada con el Espíritu, y que está en armonía con la doble medida, y el reinicio de la perfección eterna, dirá: ¡Sí, ven, Señor Jesús!

Notas tomadas del mensaje profético dado en la iglesia El Amanecer de la Esperanza, por el pastor Juan Radhamés Fernández, el 31 de diciembre 2013, para dar inicio al año 2014: Año de Demarcación y Doble Medida. Para adquirir el mensaje completo visite nuestra sección de “Prédicas” con el nombre de Mensaje Profético – 2014 o entrando a http://vimeo.com/elamanecer