Agosto 14, 2015

Aprendiendo de las águilas

“Dios extiende sus alas sobre ellos. Como el águila revolotea sobre sus pollos,
y los lleva sobre sus plumas—así lo hace Dios con su gente (Israel).”1

De acuerdo a Mike Johnson, algo interesante sobre las águilas es la forma en la que construyen sus nidos.

Aquellos que han estudiado tal cosa nos dicen que la construcción del nido empieza con todo tipo de objetos puntiagudos y espinosos. Zarzales, palillos, y otros objetos puntiagudos es lo primero que ponen en el nido.

Después la madre águila lo llena con los objetos más suaves que se pueda encontrar. Lana, plumas, y la piel de los animales que caza, transforma el nido en algo cómodo y placentero. Aquí los polluelos crecen en un ambiente muy cómodo.

En el momento apropiado, la madre cambia el proceso. Ella empieza a mover el nido poniendo al descubierto los objetos puntiagudos con los que empezó el nido. Tira la lana, las plumas y la piel al viento, haciendo así que el nido ya no sea un lugar cómodo para ellos. Después de un corto periodo de tiempo, los bebes, ya lo suficientemente maduros para dejar el nido, no pueden soportar ya más la incomodidad del mismo—deseando estar en otra parte.

Esta es la forma en la que la madre obliga a los polluelos a madurar. Ella sabe que si ellos no aprender a valerse por sí mismos, experimentar con la vida, y aprenden a alimentarse y cuidarse por sí mismos, ellos no tendrán un futuro.2

Mientras que las escrituras del día de hoy van dirigidas a la juventud de la nación de Israel, el mensaje se aplica a todos los hijos de Dios. Dios moverá el nido (los lugares donde nos sentimos cómodos) para motivarnos a crecer, madurar y a depender en el Señor para que así también tengamos nuevas fuerzas; levantemos las alas como las águilas; corramos, y no nos cansemos; caminemos, y no nos fatiguemos.3

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, gracias por amarme como soy, pero también por amarme tanto que me dejas ser como soy. Y gracias por usar las dolorosas circunstancias de mi vida para motivarme a crecer, para madurar y hacerme fuerte y así estar preparado para alcanzar las alturas que tienes preparadas para mí. Gracias por escuchar y responder a mi oración. En el nombre de Jesucristo, Amén.”

1. Deuteronomio 32:11 (NVI).
2. Fuente: Mike Johnson KneEmail www.oakhillcoc.org.
3. Vea Isaias 40:31 (
NVI).