Septiembre 11, 2014

1. Aprendiendo a Ser Directo

“Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen y se les abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.”1

Se cuenta la historia de cómo un buen amigo de Henry Ford estaba muy molesto porque Ford no compró una póliza de seguro de vida con él.

Cuando le preguntó porque había comprado la póliza a un extraño y no a él, Ford contestó, “nunca me lo pediste.”

Cuando alguien desea algo de mí, yo quiero que me lo pidan directamente, y que no le den vueltas al asunto o traten de manipularme, etc.

De acuerdo a las palabras de Jesús, Dios desea que hagamos lo mismo—que seamos directos, detallados y con determinación; esto es, pedir directamente lo que deseamos—“Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.”

Me pregunto, también, cuantos de nuestros contactos personales vendrían a Jesús si tan sólo los invitáramos—ya sea que les diéramos o enviáramos un folleto con literatura sobre el evangelio o recomendarles y enviarles información sobre un buen sitio del Internet tal como: http://www.actsweb.org/sp/index.html

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, ayúdame a ser directo en mi comunicación contigo—y amistades cercanas. Ayúdame a pedir y a buscar con fervor cada bendición y don que tú tienes para mí. Y dame el valor de invitar a mis amistades y familiares para que te acepten como su Señor y Salvador personal. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

1. Jesús (Mateo 7:7-8, NVI).