Noviembre 18, 2014

Aún la Mejor Póliza

“Aferrándonos a la verdad en amor crezcamos en todo hacia aquel que es la cabeza, esto es Cristo.”1

Tristemente, parece que en estos días hay una falta de honestidad en lugares altos (así como en lugares bajos, también). Sin embargo, la verdad es eterna. Al final siempre ganará. Una vez que un individuo o una compañía son conocidos por no siempre decir la verdad, nadie confiara en él o ellos.

La honestidad personal siempre paga. Y, a la larga, también lo hace la honestidad corporativa.

Hace algún tiempo Donald Douglas estaba compitiendo con Boeing para venderle a la aerolínea Eastern sus primeros aviones. Se cuenta que Eddie Rickenbacker, quien en ese tiempo estaba a la cabeza de Eastern, le dijo a Donald que sus especificaciones y afirmaciones acerca del DC-8 estaban cerca de las de sus competidores en todo menos en la eliminación del ruido. Después de esto le dio a Douglas una última oportunidad para sobrepasar a Boeing en esta característica.

Después de consultarlo con sus ingenieros, Douglas le informó que él no podía hacerle tal promesa.

Rickenbacker le respondió, “Lo sé. Solo quería saber si aun eras honesto. Acabas de conseguir una orden por $135, 000,000”2

Como cristianos se nos instruye a que hablemos siempre con la verdad. Siempre de cualquier manera.

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, por favor ayúdame a ser totalmente honesto conmigo mismo y con mis seres amados, mis amistades y mis contactos profesionales y especialmente contigo. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

1. San Pablo (Efesios 4:15).
2. Los archives del Pastor.

http://www.actsweb.org/sp/