Febrero 09, 2015

Bien, bien, bien

“Cuando Jesús lo vio acostado y supo que llevaba ya mucho tiempo [treinta y ocho años] así, le dijo: – ¿Quieres quedar sano?”1

Tengo una amiga que tuvo poliomielitis cuando ella era una niña y quedo con una desventaja física. Muchos habían pedido por su recuperación pero nunca sano. Algunos buenos – pero insensibles cristianos le dijeron que ella no tenia suficiente fe, o le daban cualquier otra excusa sin sentido. Esto la dejó sintiéndose insegura por muchos años hasta que ella comprendió que Dios no cura a todos. No sé por qué. En esta vida todos sufrimos de dolencias de vez en cuando. Alguna gente consigue sanar y algunas no.

Habiendo dicho esto, creo que muchos de nosotros podriamos ser mucho más sanos si viviéramos en armonía con los principios bíblicos. En los tiempos del Viejo Testamento (antes de la medicina moderna) Dios instruyó a los judíos sobre ciertos alimentos que no deberían de comer. Esto era porque estos alimentos estaban llenos de enfermedades. En tiempos del Nuevo Testamento la palabra de Dios nos da dos principios claves para la curación de por lo menos algunas enfermedades.

Primero, Jesús dijo al invalido “¿Quieres quedar sano?” La medicina moderna ha demostrado que aquellos que en verdad desean estar bien son los que probablemente lo estarán. Ellos toman la responsabilidad de su recuperación aun cuando esto puede significar un cambio radical de su forma de vida. En otras palabras, necesitamos  quererlo con bastante desesperación como para hacer lo que sea necesario para poder conseguir estar bien.

Tenía otro amigo que había intentado dejar de fumar por años. Lo habían criticado l y le habían predicado al respecto. Nada funcionó. Él vino a mí esperando que yo pudiera ayudarle. Después de que él compartiera su lucha interna conmigo tranquilamente le pregunté, “¿porqué necesita fumar?” Él me dio LA MIRADA… masculló algunas palabras incoherentes, dio media vuelta y se alejo. Pienso que Jaime (no es su nombre verdadero) buscaba un arreglo rápido para superar adicción y salvar su vida. Él no quiso mirar las causas posibles… y murió de cáncer del pulmón no mucho tiempo después.

En segundo lugar, muchos problemas-y de ninguna manera quiero decir todos-o enfermedades son causadas ya sea por problemas personales sin resolver que llegan a causar la enfermedad. Por ejemplo, el primer síntoma de la hostilidad reprimida puede ser muerte por un ataque al corazón. Es también bien sabido que la tensión puede ser un asesino. La tensión (estrés) puede ser causada por cualquier número de presiones – algunas sobre las cuales no podemos tener ningún control sobre ellas, pero muchas de las cuales si tenemos control. Por ejemplo, la culpabilidad sin resolver, sexo ilícito, siendo infieles en la unión, falta de honradez en negocio, deterioró en las relaciones, etc., etc., todo esto puede causar una gran tensión, que a su vez causa enfermedades, y aun la muerte temprana.

La respuesta para la curación de las enfermedades causadas por estos estresantes también se encuentra en la biblia. Es simple, aunque no fácil: “Por lo tanto confiesen sus pecados el uno al otro, oren unos por otros para poder ser sanos. La oración eficaz del justo tiene mucha fuerza.”2

Hablando personalmente, como he compartido antes, crecí dentro de una familia muy disfuncional y en mis años 20 sufría de una bursitis muy dolorosa en ambos hombros y de una miserable fiebre de heno. Cuando me encontré en medio de un matrimonio desecho y acudí a terapia, descubrió que tenía enterrada muy dentro una profunda pena y cólera desde mi niñez -emociones que había enterrado y me negaba a aceptarlas; pero cuando hice frente, confesé y expresé estos “pecados del espíritu” y los resolví, me curé de la bursitis y de la fiebre del heno.

Los principios de Dios no desean quitarnos nuestra libertad pero al contrario son para liberarnos de muchas enfermedades y problemas. Es nuestra opción en cuanto a lo que hacemos sobre ellos. ¿Realmente queremos estar bien, o es solo un deseo?

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, gracias porque en tu palabra, la Biblia, nos das principios dinámicos para una vida sana. Dame el hambre de saber lo que enseña tu palabra y el buen sentido de vivir en armonía con tu voluntad para que yo esté bien. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

1. Juan 5:6.
2. Santiago 5:16 (NVI).

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