Octubre 01, 2014

Cánticos en la Noche

“Pero nadie dice: ‘¿Dónde está Dios, mi Hacedor, que me infunde fuerzas por las noches?’”1

He leído acerca de Ludwig Van Beethoven, uno de  los más grandes músicos del mundo que nació en una familia de músicos en Alemania.

A la edad de once ya componía su propia música y conducía una orquesta. En su adolescencia se fue a Viena a estudiar. Allí alcanzó la fama, más no la fortuna.  

De acuerdo a la historia, una tarde cuando Beethoven se encontraba de visita, notó que la joven en el piano estaba ciega, así que se ofreció a tocar la pieza por ella. Él lo hizo por ella y lo hizo por más de una hora, y mientras lo hacía cayó la noche y la única vela en el cuarto se apagó.

Afuera en el cielo nocturno la luna brillaba y enviaba sus rayos en la habitación donde Beethoven se encontraba tocando bella música. El estaba tan inspirado por la apreciación a su música por la joven y por la belleza de la atmosfera que reinaba en el salón que allí compuso su famosa “Sonata Claro de Luna.”

¿Alguna vez han sentido que sus sueños se hacen añicos (se desbaratan) y se sienten solos en la obscuridad de la desesperación? A mí me ha pasado.  Sin embargo, cuando hemos puesto nuestras vidas en las manos de Cristo, es en estas “noches obscuras del alma” en las que Dios está trabajando en nosotros para darnos mas comprensión de la vida y compasión por los demás y, con el tiempo, traerá de nuevo la bella música a nuestras vidas.   

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, por favor pon un canto en mi corazón, un canto de gratitud y amor para ti por todo lo que has hecho y todo lo que me has dado. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

1. Job 35:10 (NVI).

http://www.actsweb.org/sp/