Marzo 30, 2015

Cuando las cosas salen mal

“Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.”1

El Encuentro Diario de hoy viene de un poema de un autor anónimo.

Cuando los fondos son bajos y las deudas son altas,
Y usted desea sonreír, pero solo puede suspirar,
Cuando las preocupaciones le presionan un poco más,
Descanse si es necesario, pero no se dé por vencido.

Cuando los fondos son bajos y las deudas son altas,
Y usted desea sonreír, pero solo puede suspirar,
Cuando las preocupaciones le presionando un poco más,
Descanse si es necesario, pero no se dé por vencido.

La vida es rara con sus giros y vueltas,
Como cada uno de nosotros a veces aprende,
Y muchos  fallan en el intento
Cuando podrían haber ganado si no se hubiesen dado por vencido;

Así que no se den por vencidos, aunque el paso parezca lento –
Pues usted podría tener éxito con otro soplo.
A menudo la meta está más cercana de
Lo que le parece a un hombre frágil y vacilante.

A menudo el que batalla se da por vencido,
Cuando él podría haber obtenido el tazón del vencedor.
Y él aprendió demasiado tarde cuando la noche cayó,
Qué tan cercano estaba de la corona de oro.

El éxito es el fracaso, al que se le ha dado la vuelta
El tinte de plata de las nubes de la duda.
Y usted nunca puede decir que tan cercano está usted,
Puede estar cerca cuando parece tan lejano;

Así que cuando le estén golpeando duro no deje de luchar,
Cuando las cosas empeoran es cuando no debemos de darnos por vencidos.2

Como lo dijo Dale Carnegie, “La mayoría de las cosas importantes en el mundo han sido acompañadas por personas que han seguido intentándolo aun cuando parecía que ya no había esperanza.”

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, en todas las situaciones difíciles de la vida te entrego y te confío mi vida. Por favor dame la sabiduría para saber cuándo seguir esperando y a no darme por vencido y cuando, si voy en la dirección equivocada, detenerme, mirar y escuchar, y dar la vuelta para continuar en la dirección correcta. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

1. 1 Corintios 10:13.
2.  Anónimo.