Agosto 13, 2014

1. Maravillas de la Creación

“Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tu formaste, digo: ¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes y el hijo del hombre para que cuides de él? Le has hecho un poco inferior a los ángeles y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste bajo sus pies: ovejas y bueyes y todo ello, y aun las bestias salvajes, las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto surca las sendas de las aguas. ¡O SEÑOR nuestro cuán grande es tu nombre en toda la tierra.”1

El Pastor Ron Clarke de Tasmania Australia escribió: “Una tarde al anochecer estaba mirando por la ventana hacia el mar donde una gran parvada de aves había aparecido, casi como una nube negra—han de haber sido miles. Viajaban del este al oeste paralelo a la costa. Y sucedió de repente. No pocos de ellos, o algunos de ellos, pero todos, cada uno de ellos, cambiaron de dirección en un volaron tomando un rumbo diferente.

“Nosotros los seres humanos pensamos que tenemos la comunicación perfecta.  Pero esos pájaros a pesar de que no tenían un radio para comunicarse sabían precisamente en que segundo tenían que cambiar el rumbo y en qué dirección debían de volar.

“Estos pájaros, viven en las islas del Estrecho de Bass al norte de la costa de Tasmania. Cada año estas aves emigran al Pacifico Norte y pasan el verano alrededor de las Islas Aleutianas. Al acercarse el frio invierno, las aves vuelan de regreso a su lugar de nacimiento en las Islas de Tasmania arribando al mismo nido cada año retrasándose uno o dos días dependiendo del clima, pero casi siempre arriban al mismo día.”

Sin mencionar el nacimiento de un bebé, lo maravilloso de la mente humana, lo sorprendente que son las relaciones amorosas…. Y un millón de billones de  otras maravillas que nos rodean todos los días en la tierra como en el cielo.

¿Todo esto pasó sólo por casualidad? ¿O existe un Diseñador Maestro del universo y todo lo que en el existe dentro del mismo? Para mi tomaría muchísima más fe (o conjeturas) el poder creer que todo en el universo pasó sólo por casualidad.

 Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, gracias por las maravillas de tu creación. Yo elijo el creer que tú eres el gran creador quien creó todas las cosas grandes y pequeñas—incluyendo a la humanidad—y te agradezco que nos ames con devoción a todos y a cada uno de nosotros. Gracias por escuchar y responder a mi oración.  De todo corazón en el nombre de Jesús, amén.”

1. Salmos 8:3-9 (NIV).

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