Agosto 18, 2014

1. El desconcertante llamado de Dios

Jesús dijo, “Porque muchos son llamados y pocos escogidos.”1

Uno de mis mayores problemas cuando era joven era el cómo saber si Dios me estaba llamado para servirle en algún tipo de trabajo Cristiano. Sin embargo, al mirar atrás, puedo ver que si Dios no me hubiese estado llamando, yo no habría estado peleando tanto con la pregunta.

Nunca encontré una respuesta sencilla a esa pregunta. La mejor respuesta que encontré fue en las palabras de Oswald Chambers quien dijo, El llamado de Dios es como el llamado del mar al marinero. Sólo aquel que tiene dentro de sí la naturaleza del mar puede escuchar el llamado.”

En otras palabras, el hombre que “nace para ser marinero” escucha en su ser interior el llamado del mar y no descansa hasta que responde al llamado y se dirige mar adentro. Así es con el hombre o la mujer a quien Dios llama. Él o ella no descansarán hasta que no respondan al llamado de Dios.

Para mí, Dios tuvo que ponerme de espaldas para hacer que me detuviera lo suficiente para “escuchar” su llamado. Tuve un accidente en una construcción el cual me puso en el hospital por una semana. El día después de que me cocieran las heridas, prendí el radio que se encontraba al lado de mi cama y la recepción captó el único programa religioso que había durante en día en las radiodifusoras de la ciudad donde vivía. El momento en que se encendió la radio, escuché a una mujer que leía las palabras del poema:

“¿Si hoy tuviese que estar ante el Maestro (Jesucristo), lo haría con las manos vacías?”

De repente sentí como si una flecha transparente me hubiese atravesado el corazón y “escuche el llamado claramente.” En ese momento ore, “está bien Dios, tú ganas. Mi respuesta es sí.” En el momento en que dije sí a Dios, supe exactamente cuál era mi siguiente paso—era el regresar al colegio y entrenarme para el trabajo que estoy realizando hoy.

 En realidad, el llamado de Dios es como el llamado del mar al marinero, y Dios nos llama a cada uno de nosotros—a algunos a aceptar a Jesucristo como a su Señor y Salvador y a recibir el perdón de Dios y el regalo de vida eterna. A otros les llama para que sirvan activamente en una iglesia. A Otros a ser buenos vecinos.  A otros para que sean misionarios, pastores, maestros, líderes locales, políticos, u hombres de negocios. Otras personas reciben el llamado para ser esposas, esposos, padres, etc. Sea lo que sea, Dios tiene un llamado para cada uno de nosotros. Depende de nosotros el buscar la guía de Dios para descubrir lo que el llamado significa—y prepararnos para hacerlo lo mejor que podamos.

Tal vez podamos interpretar el texto de hoy como, “Muchos son llamados pero pocos son los que demuestran estar listos para ser elegidos.”

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, Gracias por llamarme para amarte y seguirte y para usar los dones y talentos que me has dado para servirte.  Ayúdame a descubrir exactamente lo que deseas que haga. Por favor dame oídos para así escuchar tu llamado. Gracias por escuchar y responder a mi oración.  De todo corazón en el nombre de Jesús, amén.”

1. Jesús (Mateo 22:14).

Nota: Por ayuda: Lean “Como encontrar y conocer a Dios” en

http://www.actsweb.org/sp/conocer_a_dios1.htm