29 de Julio , 2014
1. Una Respuesta al Sufrimiento
“Recuerden al pobre.”

En un artículo de Nuestro Pan Diario leí acerca de Alex y Alicia Westlind quienes son misioneros en Colombia. En una de sus cartas mensuales ellos escribieron lo siguiente:

“Conduciendo a través del tráfico navideño, a través de la llovizna, me encontré con una niña de 4 años. Ella estaba mojada y temblaba del frio. Iba vestida con andrajos, su pelo enredado y le escurría la nariz. Ella caminaba entre los carros parados frente al semáforo, lavando los faros de los vehículos porque estaba muy pequeña para lavar los parabrisas. Algunos le dieron unas monedas, otros oprimieron el claxon (bocina/cuerno) para que se alejara de sus vehículos.

Al alejarme de aquel lugar 50 centavos más pobre, encolerizado con Dios por la injusticia del mundo que permitía estas situaciones. ‘¿Dios como puedes estar allí sin hacer nada, indefenso?’

Esa tarde, Dios vino a mí suavemente con esa voz tranquila y me respondió no con cólera, pero con suavidad, ‘yo he hecho algo. Te creé a ti.”

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, dame un corazón agradecido por todas las bendiciones y las provisiones que me has dado tan libremente. Y dame un corazón compasionado y así compartir siempre lo que tengo con los pobres y con aquellos que lo necesitan realmente—y no están en posición de ayudarse a sí mismos. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”

1. Gálatas 2:10.

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