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Radio Cristiana Rio de Dios

Devocional 30 de Julio, 2014

1. Sanando a la Persona Completa

“Confiesen sus culpas unos a los otros, para que sean sanados.”

La ciencia médica, una cantidad de programas de ayuda personal y experiencias personales indican que el crecimiento emocional así como el espiritual son el ingrediente esencial que muchas veces falta en la salud física, la paz interior y en las buenas relaciones. 

Jesús dijo, “¿Quieres quedar sano?”2 Su propósito no era solo el salvarnos de nuestros pecados y darnos el regalo de la vida eterna, pero también el darnos la salud y ser completos—no solo espiritualmente, pero también físicamente, emocionalmente y en las relaciones.   

Tristemente, muchos de nosotros, aun aquellos de nosotros que nos hemos entregado a la fe cristiana, tenemos algunas enfermedades físicas que podrían ser curadas. Muchos cargamos sentimientos de ansiedad, miedo, ira, depresión culpa y vergüenza que no hemos resuelto. Otros batallan con la adicción a las drogas y algunos jamás han encontrado el tipo de relación amorosa que el corazón desea. Estos son los problemas el estrés que causan o agravan de gran manera muchas de nuestras enfermedades físicas y los conflictos en las relaciones. 

Como lo indica la Palabra de Dios, en orden de poder sanar de alguna, o muchas de las enfermedades, necesitamos confesar nuestros secretos esto incluye nuestros pecados del espíritu tales como enojos sin resolver, resentimiento, rencores, cosas sin perdonar, amargura, dolor, culpa, miedos, falta de confianza en Dios y muchas otras más.

Hablando en forma personal, cuando decidí resolver muchos de los problemas que tenía guardados al ponerme en contacto con ellos y llorar, me cure de la fiebre de heno que me había atacado por años. Y cuando me puse en contacto con todo el rencor que tenía guardado desde la niñez y lo exprese de manera creativa y lo saque de mi pecho, desapareció el problema de la bursitis del que padecía en ambos hombros. ¿Se han preguntado qué pasa cuando guardamos nuestras emociones, a donde van? Nunca las enterramos por completo, permanecen vivas y lo que no hablamos o sacamos de manera creativa, inevitablemente lo sacamos de una manera u otra en forma destructiva.

No estoy tratando de implicar que si confesamos nuestros pecados nos curaremos de todas las enfermedades, tales como el piquete del mosquito de la malaria, el comer comida en mal estado, o por los problemas que son parte del envejecer. Sin embargo, si podemos en práctica y vivimos bajos los principios que se encuentran en la Palabra de Dios, muchos de nosotros seriamos más sanos, felices y no sentiríamos más realizados de lo que nos sentimos en este momento. 

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, gracias por las guías que nos das en tu Palabra que, al apegarme a ellas con diligencia mejorarán mi salud física, emocional y mental y me llevará a vivir una vida más completa y con buenas relaciones con mis seres queridos. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.” 

1. Santiago 5:16 (NIV).
2. San Juan 5:6 (NKJV).

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