Julio 31, 2014

1. El Placer de la Tentación

“Velen, estén firmes en la fe;  pórtense varonilmente y sean fuertes.”

Kent Edwards escribió como el atún “estaban por primera vez en cuarenta y siete años a sólo treinta millas de Cape Cod.”2 Aparentemente estaban mordiendo los anzuelos y en su emoción muchos de los pescadores atraparon atunes de gran tamaño, ignorando las advertencias del la Guardia Costera. Lo que ellos no comprendieron es que el problema no era el pescar al atún, pero el subirlo al bote.  

Un bote, el Christi Anne, se volcó mientras peleaban con un atún de gran tamaño. El mismo día otro bote, el Instinto Básico, se encontró con la misma suerte. Y el Negocios Oficiales, se inundo al tratar de subir a bordo al atún que habían capturado. El atún jaló al bote bajo la superficie.

Lo que estos pescadores no comprendieron fue el poder del atún. Es muy parecido a lo que nos hace la tentación. Al principio parece muy excitante y atractivo pero una vez que mordemos el anzuelo, somos nosotros los que quedamos atrapados y apoderarse de nosotros rápidamente y llevarnos hacia abajo. 

Se siguiere la siguiente oración: “Dios mío, por favor ayúdame a estar siempre alerta para poder evitar caer en la tentación y no quedar atrapado en ella. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.” 

1. 1 Corintios 16:13 (NIV).
2. Kent Edwards. Citado en la revista Encounter
   (ACTS Australia), Enero del 2007.

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