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Radio Cristiana Rio de Dios

Agosto 06, 2014

1. Responsabilidad

“Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia; Reconócelo en todos tus caminos y el enderezara tus veredas.”1

 Recientemente se me criticó por querer que Jesús fuera mi co-piloto. Se me informó que Jesús debe de ser el piloto.

Sé que esto suena impresionante. Sin embargo, en la vida cristiana algunas veces es difícil discernir cuanto es lo que Dios hace por nosotros y cuanto es lo que necesitamos hacer por nosotros mismos. Una cosa es cierta, Dios hará por nosotros lo que no podamos hacer por sí mismos, pero él no hará por nosotros lo que podemos y debemos hacer por sí mismos. Si él lo hiciera esto nos haría muy dependientes, irresponsables e inmaduros.

Dios ha prometido darnos sabiduría si se la pedimos, guiarnos si lo buscamos y estar con nosotros donde sea que estemos si se lo pedimos—proveyendo que nos mantengamos dentro de sus guías y limites. El hecho es, sin embargo, que nosotros somos responsables en todo momento por las decisiones y las acciones que tomamos. Somos responsables por nuestras vidas.

Nuestra parte es el aceptar la responsabilidad personal. Al hacer esto, podemos descansar seguros de que Dios hará su parte. Si esperamos algo diferente nos tendremos que sentar y esperar por un largo tiempo. Dios no es codependiente.

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío ayúdame a actuar responsablemente en todo lo que hago y a venir a ti por tu conocimiento, tu guía y dirección. “Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, amén.”

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1. Proverbios 3:5-6 (NIV).