Julio 13, 2015

Dios habla, 2da parte

“Queridos hermanos, no crean a cualquiera que pretenda estar inspirado por el Espíritu, sino sométanlo a prueba para ver si es de Dios, porque han salido por el mundo muchos falsos profetas.”1

Hace años tenía un fuerte sentido/convicción de que mi propia visión para el trabajo del Señor era demasiado pequeña. Esto era cuando todavía hacía el ministerio de ACTS en mi patria, Australia. Pero no tenía idea alguna de que más tenía Dios por hacer. Poco después, circunstancias fuera de mi control me trajeron a California (en su momento pensé que estaría solamente por un año o dos). ¡Cuando me di cuenta que me quedaría aquí más tiempo de lo que esperaba y sin tener ninguna indicación sobre lo que tenía que hacer le dije a Dios que abriría una oficina aquí en California y pondría mi convicción a prueba!

¡Bueno aquí estamos unas dos décadas después y Dios ha expandido grandemente el ministerio de ACTS más allá que cualquier cosa que habría podido soñar o esperar alguna vez! Sin las circunstancias que me trajeron aquí en el primer lugar, nunca habría tenido el valor (o el deseo) de salir de mi patria y, de todos los lugares, de abrir una oficina en California donde hay ya gran cantidad de organizaciones cristianas.

Precisamente ayer indicábamos sobre como Dios nos “habla” o nos conduce con su palabra, la Biblia – y nunca es lo contrario a ella; a través de un sentido de convicción interna y de paz; y a través de nuestras circunstancias.

Cuarto, cuando escucho a alguna gente decir que Dios les dijo tal y cual cosa, pero a la semana siguiente según ellos él les está diciendo algo diferente. Pueden estar seguros que esta no es palabra de Dios.

Cuando una palabra/una profecía es de Dios, hay siempre una exactitud del 100%. En los tiempos del viejo testamento había una pena severa para los profetas falsos—esto es, los que proclamaban que su mensaje era de Dios sin serlo. La prueba para un verdadero profeta o un portavoz de Dios era y es la exactitud al 100% en todo momento.

Quinto, para mí personalmente, siempre que siento que Dios “me está hablando” o me está conduciendo, ruego y pido que él me revele la verdad de la situación, y …

Finalmente, todos los pasos anteriores necesitan alinearse (como los marcadores en un puerto que conducen a las naves en un curso seguro ya sea al entrar o al salir de la bahía), y cuando lo hacen, podemos estar confiados de quien nos guía o y que su palabra viene de Dios. Entonces necesitamos caminar en la fe para poner a prueba el espíritu, y tener la certeza de que la voz que escuchamos es la voz de Dios. Prefiero hacer esto e incluso estar equivocado, en vez de que por miedo al fracaso no ponga a prueba lo que yo creo que es la guía de Dios.

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, por favor enséñame a cómo poner a prueba al espíritu, para así estar seguro que las palabras que escucho vienen de ti, y no de mi mismo o de alguna otra fuente. Y cuando este seguro de que tú me estás hablando, por favor dame el valor para pararme con fe y poner a prueba lo que creo que viene de ti. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

1. 1 Juan 4:1 (NVI).