Septiembre 09, 2014

1. Doctrina Verdadera

El apóstol Pablo escribió, “Debe apegarse a la palabra fiel, según la enseñanza que recibió, de modo que también pueda exhortar a otros con la sana doctrina y refutar a los que se opongan.”1

En los primeros días de la iglesia cristiana Pablo dio instrucciones a Tito con respecto a las calificaciones de los líderes de la iglesia. Un requisito era que los líderes estuvieran bien establecidos en las doctrinas sensatas; esto es, en la comprensión y la enseñanza de la Palabra de Dios.

Desafortunamente, existen lideres y algunas iglesias cuyas doctrinas son sensatas, pero como lo pone Vance Havner, sensatamente dormidas.  Las doctrinas son muy importantes para todos los cristianos porque si nuestras bases no están basadas en la verdad de Dios, podemos fácilmente seguir la guía persuasiva de maestros falsos.  Y como alguien más lo dijo, “si no nos mantenemos firmes con la verdad caeremos por cualquier cosa.”

 Sin embargo, una doctrina sensata tan importante como lo pueda ser, no es suficiente.  Necesita estar viva y balanceada con amor.  Sin amor, la doctrina se puede volver un legalismo muerto o un fariseísmo moderno. Por otra parte, el amor sin una doctrina sensata se puede convertir en la peor de las situaciones en un vacio humanista.  La verdadera iglesia y la verdadera cristiandad están basadas en la verdad de Dios (doctrina sensata) y su amor genuino.  Los dos son igualmente importantes.

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, por favor ayúdame a conocer y comprender tu verdad, pero dame un corazón bondadoso para poder vivir así como aprendo de tu verdad. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

1. Tito 1:9 (NVI).