Noviembre 09, 2015

EL sacrificio supremo

Jesús dijo, “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.”1

El 11 de noviembre de 1918, la “Primera Guerra Mundial terminó cuando Alemania, privada de mano de obra, provisiones y alimentos, firmaron un acuerdo del cese al fuego. El resultado de la guerra fue por lo menos 10 millones de muertos, 6 millones de ellos eran civiles, y 21 millones heridos.”

“Cómo es la guerra tan trágica e insana. La masacre, los asesinatos, el desfiguramiento de por vida, el trauma emocional y las cicatrices, el dolor por los seres amados y todo porque un hombre o algunos hombres tiene una sed insaciable por el poder con el sueño grandioso de conquistar y de gobernar el mundo o una parte significativa del mismo.

Pero gracias a Dios que cuando tales hombres se levantan al poder, que nuestros jóvenes, hombres y mujeres se levanta para defender al resto de nosotros y está dispuesto a sacrificar su vida para salvar las nuestras.

Recordamos hoy a todos los hombres y las mujeres del servicio con mucho agradecimiento en nuestros corazones. ¿Dónde estaríamos muchos de nosotros hoy de no ser por estos hombres y mujeres dedicados?

Como alguien lo ha dicho tan bien:

“Es el soldado, no el reportero,
Quién nos ha dado la libertad de presa.
Es el soldado, no el poeta,
Quién nos ha dado la libertad de expresión.
Es el soldado, no los organizadores,
Quién nos ha dado la libertad para exhibir.
Es el soldado,
Quién saluda la bandera,
Quién sirve bajo la bandera,
Y cuyo ataúd es cubierto por la bandera,
Quién permite que el que protesta queme la bandera.”

Se siguiere la siguiente oración: “Querido Dios, por todos los que tenemos el maravilloso privilegio de vivir en un país libre, te agradecemos por los miles y miles de hombres y mujeres del servicio militar que ponen sus vidas en la línea y por todos los que dieron sus vidas para salvar las nuestras. Y te agradecemos por la maravillosa libertad que tenemos consecuentemente. Que nunca dejemos de apreciar lo suficiente estas bendiciones y privilegios. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

1. Juan 15:13.