Julio 29, 2015

El sacrificio supremo

“Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.”1

“En su libro Key Next Door, Leaslie Weatherhead, habla acerca de un mandatario benevolente llamado Goho quien, hace siglos vivió en la isla de Taiwán. Un ritual que él quería abolir era el de la antigua tradición de ofrecer humanos en sacrificios. Él quería que en su ofrenda anual fueran substituidos por un buey o un puerco.

Por muchos años lo pudo hacer. Sin embargo, después de una cosecha extremadamente pobre los líderes de la tribu se quejaron que los sacrificios de los animales no estaban funcionando y que ellos necesitaban sacrificios humanos para aplacar a los dioses quienes ellos creían que estaban enojados con ellos.

Por desgracia Goho no pudo convencer a la tribu del error en el que estaban y finalmente aceptó lo que le pedían. El les dijo, “vayan al bosque por la mañana. Allí encontraran a una víctima atada a un árbol. El llevara una sotana roja de sacrificio y una tela roja cubriendo su cabeza y rostro. ¡Golpéenlo! Esta es su siguiente víctima.”

Al día siguiente por la mañana los hombres fueron al bosque y encontraron a la víctima tal y como Goho se los había dicho. En su locura corrieron hacía él y lo decapitaron. Cuando le descubrieron el rostro ellos comprendieron lo que habían hecho. ¡Habían matado a Goho, su líder!”

De acuerdo a la historia, Taiwán nunca ha vuelto a tener un sacrificio humano. Goho pudo cumplir en su muerte lo que sus enseñanzas no habían podido.2

Hace unos 2000 años Jesús murió en la cruz del calvario para cumplir con todo lo que el esfuerzo del hombre nunca pudo hacer. El murió para pagar la pena por sus pecados y los míos para que podamos obtener el perdón total y recibir el regalo de vida eterna. Si nunca han aceptado el perdón de Dios lo pueden hacer en este momento al orar la siguiente oración:

“Querido Dios, confieso que soy un pecador y me arrepiento de todo lo mal que he hecho. Creo que tu Hijo, Jesucristo murió en la cruz por mis pecados. Por favor perdóname. Te invito, Jesús, a que vengas a mi corazón y mi vida como mi Señor y Salvador. Te entrego y confío mi vida. Por favor dame el deseo de ser lo que tú deseas que sea y hacer lo que tú quieres que haga. Gracias por morir por mis pecados, por tu perdón, por el regalo de la vida eterna, por escuchar y responder a mi oración. En el nombre de Jesús, amen.”

Si usted hizo esta oración, por favor déjenlo saber oprimiendo el enlace a:http://www.actsweb.org/sp/decision_sp.php y le enviaremos la dirección en el Internet para una copia gratis de “Como Crecer” para ayudarle en su vida cristiana, así como también el sitio donde puede obtener artículos que le ayudaran bastante—sincosto alguno.

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1. Romanos 5:7-8 (NVI).
2. De “Sacrificios Humanos” en http://tinyurl.com/38h6qn