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Radio Cristiana Rio de Dios

Febrero 08, 2016

Enfrentando a la muerte de manera truinfante

“Cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: ‘Absorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, muerte, tu aguijón? ¿Dónde, sepulcro, tu victoria?’”1

Ayer escribí acerca de mi amigo Graham quien murió de cáncer a los 44 años de edad. Cuando lo visitaba en el hospital, él compartió conmigo cómo él ya estaba listo para morir y cuánto esperaba con ansia el estar frente al padre divino. El día después de su muerte, la esposa de Graham me contó que él había hecho una videocinta para dejar algunos pensamientos para los amigos y la familia y cómo, con los brazos abiertos él describió cuanto deseaba el encontrarse con Dios cara a cara.

En el último día de Graham (ya estaba en casa), al verle respirar con dificultad, Jenny, su esposa, llamó al doctor. En el momento en el que el doctor entró a la habitación, el cuerpo casi sin vida de Graham pareció momentáneamente volver a la vida. Con los ojos cerrados, él se sentó repentinamente en la cama, y mirando hacia arriba como viendo algo que nuestros ojos no pueden ver, él abrió los brazos—y murió. Su cuerpo sin vida se desplomó sobre la cama. Jenny dijo que parecía como si una  presencia divina y un aura llenaran toda la casa.

Hace ya varios años que Graham partió de esta vida, pero él vive con su Padre Divino en cielo para siempre. Ésta esta bendecido y viendo la más maravillosa esperanza que cada creyente e hijo de Dios espera con ansia. ¡Nuestra muerte, también nos llevará a la victoria!

Esto es porque a todos los que han aceptado a Jesús, el Hijo de Dios, como su Salvador personal y se les han perdonado todos sus pecados, tiene la promesa de Dios y la garantía de la vida eterna con Él en el cielo donde no habrá enfermedad, tristeza, sufrimiento, dolor, partida o muerte. ¡Por siempre!

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, gracias por dar a tu hijo Jesús para que muriese por mí en la cruz y así pagar el precio por todos mis pecados y darme el regalo de la salvación eterna. Gracias, también por la bendita esperanza que tengo porque acepte a Jesús como a mi salvador y yo, también, espero encontrarte cara a cara. Mientras tanto, ayúdame a vivir plenamente pero siempre con los valores eternos en mente. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amén.”

NOTA: Si usted aun no ha aceptado a Jesús y no está seguro acerca de la vida después de la muerte, por favor lea “Como saber que es un cristiano autentico” en:http://www.actsweb.org/sp/conocer_a_dios1.php.

1. 1 Corintios 15:54-55 (NVI).