Enero 27, 2015

¿Estar o No Estar Bien?

El Rey David escribió en los Salmos, “Dichoso aquel a quien se le perdonan sus transgresiones, a quien se le borran sus pecados. Dichoso aquel a quien el Señor no toma en cuenta su maldad y en cuyo espíritu no hay engaño. Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. Mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano, porque día y noche tu mano pesaba sobre mí. Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad. Me dije: ‘Voy a confesar mis transgresiones al Señor’, y tú perdonaste mi maldad y mi pecado.”1

Estoy bien—está usted bien, un libro muy popular sobre psicología que fue escrito por Thomas Harris al final de los años sesentas. Ha habido algunos otros títulos por ejemplo; “No estoy BIEN y usted no está BIEN, pero está BIEN,” y un título muy sarcástico que no nos sorprende dentro de nuestra cultura, “Yo estoy BIEN—usted es un idiota.”

En el libro de Anthony De Mello, Awareness (conciencia), él dice, “La gente te dice, ‘pienso que eres un encanto,’ y eso me hace sentir BIEN.  Me dan una palmada positiva [y eso levanta mi ego y me siento muy bien por el momento]. Voy a escribir un libro algún día y el título será, ‘Soy un burro, tú eres un burro.’ La cosa más liberadora y maravillosa del mundo, es cuando admitimos abiertamente que somos unos burros. Es maravilloso. Cuando la gente me dice, ‘usted está equivocado.’ ¿Respondo, ‘Qué pueden esperar de un burro?2 (De Mello utilizó una palabra diferente en inglés para referirse al burro.)

Ahora, antes de que usted piense que sólo hablo sin fin en términos psicológicos, comprendan lo que Fray De Mello decía; es decir, necesitamos ser honestos y admitir quienes somos realmente. Esto no es para rebajarnos de ninguna manera, pero sólo como nos vemos a nosotros mismos (a través de los ojos de Dios) es que somos libres para cambiar y ser todo lo que Dios desea que seamos. Realmente, hasta que admitimos quienes somos y nos aceptamos por ser como somos—con verrugas y todo—no estamos listos para cambiar y crecer porque nos ocultamos detrás de una máscara falsa viviendo en el engaño—una manera peligrosa de vivir derrotándonos a nosotros mismos.

Como el rey David lo declaró en las escrituras del día de hoy, que feliz estuvo cuando salió de su negación, vivió en completa honradez, confesó sus pecados y recibió el perdón de Dios. ¡Toda su culpa se fue! Una manera grande y veliz de vivir.

Recuerde que aunque Dios me ama tal y como soy él me ama demasiado para dejarme como estoy. Él desea que crezca en la plenitud de mi salvación y que me convierta en quien él ha deseado que sea.

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, por favor libérame del pecado de la negación y dame el valor de verme en la forma en la que tú me ves—y de aceptarme como me aceptas tú—para ser libre, con tu ayuda, y convertirme en quien has deseado que sea. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

1. Salmos 32:1-5 (NVI).
2. Anthony De Mello, Awareness, http://www.demello.org/.

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