Abril 13, 2015

Fuerza dentro de la Debilidad

“Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.”1

En su libro Confidencia, Alan Loy McGinnis habla acerca de un famoso estudio titulado “Cunas de Eminencias” de Victor Goertzel, en el cual se estudiaron los antecedentes de 300 personas altamente exitosas.

Muchos de los nombres en ese estudio eran nombres muy conocidos para muchos de nosotros—incluyendo a Franklin D. Roosevelt, Helen Kéller, Winston Churchill, Albert Schweitzer, Gandhi y Einstein—todos ellos fueron brillantes es sus áreas de experiencia.

Los resultados de estos estudios son al mismo tiempo sorprendentes e inspiradores para muchos de nosotros que procedemos de hogares no tan deseables. Por ejemplo: “Tres cuartas partes de los niños tuvieron problemas de pobreza, hogares destrozados, rechazo, o padres muy posesivos o dominantes.

“Setenta y cuatro de los 85 escritores de ficción o drama y 16 de los 20 poetas venían de hogares donde, de niños, ellos fueron testigos del intenso drama psicológico entre sus padres.”

Discapacidades físicas, tales como ceguera, sordera o extremidades amputadas caracterizan a más de una cuarta parte del grupo.”

Estas personas, quienes tenían confianza en sus capacidades y las usaron de manera creativa tenían más debilidades y discapacidades que muchos que tienen todas sus facultades intactas y cuyos antecedentes indican que su vida hogareña era razonablemente buena.  ¿Así que, qué hizo la diferencia? Probablemente para compensar sus debilidades, ellos sobresalieron en otras áreas.

Un hombre reportó, “Lo que ha influenciado mi vida más que otra cosa ha sido mi tartamudeo.  De no haber tartamudeado probablemente hubiese asistido a Cambridge como lo hicieron mis hermanos, y tal vez convertirme en profesor y de vez en cuado publicar un libro acerca de la Literatura Francesa.”   El orador que tartamudeo hasta su muerte era W. Somerset Maugham, al hablar sobre su vida a la edad de 86 años.

“Para entonces él se había convertido en un autor reconocido mundialmente con más de 20 libros, 30 obras y cantidades de ensayos e historias cortas,”

No es lo que tenemos o no lo que es importante en la vida, pero lo importante es lo que hacemos con lo que tenemos.  Todo lo que Dios espera de nosotros es que no permitamos que nuestro pasado determine nuestro futuro y que con su ayuda usemos lo que tenemos al máximo de nuestras habilidades.

Se sugiere la siguientes oración: “Querido Dios, gracias por tus obsequios, sin importar su tamaño, ayúdame a desarrollarlos y usarlos al total de mi potencial, y usarlos para tu gloria. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”

1. 2 Corintios 12:9.

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