Noviembre 04, 2014

¿Hemos Llegado a la Meta?

“Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y *perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la *derecha del trono de Dios.”1

Un amigo de mi esposa, Joy, estaba corriendo en un maratón, y como a la mitad de la carrera un compañero del maratón, quien estaba cansado y tratando de respirar, le pregunto, “¿Ya casi llegamos? ¡Ya no puedo más!”

Nunca he corrido en un maratón, pero cuando yo era más joven me gustaba escalar en pie por las montañas. La caminata más larga fue 32 millas con ir y venir, que tomo todo un día. Mis piernas dolían; mis pies dolían, y me preguntaba, “¿Cuánto más tendré que caminar?” También monte una bicicleta de montaña por muchos años y sé lo que se siente estar cansado mucho antes de llegar al punto final. Sí, me detenía y descansaba, pero encontré que, como el que corre un maratón, si continuaba sin parar eventualmente agarraba lo que se le llama “un segundo suspiro”, y podía llegar hasta el final, que para mi regularmente era mi hogar.

A veces la vida puede ser así. Yo he estado allí. Uno esta tan agotado emocionalmente y físicamente cansado, que se quiere dar por vencido. Si usted está allí ahorita, o si llega ese día, recuerde las palabras de John Greenleaf Whittier:

No Se De Por Vencido

     Cuando las cosas van mal como a veces lo harán,
     Cuando el camino parece ir solo de subida,
     Cuando no hay dinero y la deuda es alta
     Y quiere sonreír, pero solo puede suspirar,
     Cuando la preocupación lo está agotando,
     Descanse, si es necesario, pero no se de por vencido.
     La vida es rara con todas sus vueltas,
     Como cada uno de nosotros a veces lo aprende,
     Y mucho fracaso resulta cuando quizá
     Hubiera ganado si hubiera permanecido,
     No sé de por vencido aunque el ritmo sea lento,
     Quizá tenga éxito con solo otro intento.
     El éxito es el fracaso al revés,
     El tinte gris de las nubes de la duda,
     Y nunca puede ver que tan cerca esta,
     Quizá esté cerca cuando parezca tan lejos,
     Siga luchando cuando venga el golpe más duro,
     Es cuando las cosas parecen peor que tiene que seguir.

De todas las palabras tristes de boca o pluma
Las palabras más tristes son: “¡Quizá hubiera sido!”

Más importante que todo, cuando se trata vencer las pruebas difíciles de la vida, la clave para triunfar es encomendar sus circunstancias y su vida completamente a Dios. Por sugerencia de un amigo que es ministro, empecé a hacer este compromiso en mi juventud y lo renuevo cada mañana. Algunas seis décadas después cuando miro hacia atrás en las altas y bajas de la vida—los buenos tiempos y los malos, los éxitos y fracasos—puedo decir con confianza que por la gracia de Dios, he triunfado solo porque Dios me ha guiado cada paso del camino, y por esto estaré agradecido eternamente.

Le animo, Querido Lector, que usted también diga esta oración de compromiso cada mañana por el resto de su vida:

“Querido Dios, de nuevo hoy encomiendo y confío mi vida y camino a ti. Por favor ayúdame a llegar ser el hombre/la mujer de Dios que Tu quieres que sea. Por favor ve conmigo en todo lo que haga. Expande mis fronteras Cristianas, y guárdame de todo daño y desastre. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”

1. Hebreos 12:1-2 (NVI).