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Radio Cristiana Rio de Dios

Diciembre 22, 2014

La Gloria de la Navidad – Primera Parte

“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13).

En el libro, A través del Valle de Kwai, Ernest Gordon nos da un relato verídico de la vida en un campamento para prisioneros japonés durante la Segunda Guerra Mundial. La historia es sobre un hombre llamado Angus McGillivray, cuyo ejemplo transformó el infierno del campamento en un lugar donde se preocupaban y cuidaban los unos a los otros.

En un campamento lleno de soldados Norteamericanos, Australianos e Ingleses, hombrea que ayudaron a construir el puente sobre el Río Kwai, McGallivray era un prisionero escocés.  La actitud en el campamento se había convertido en una situación horrible, de egoísmo y traición. Los prisioneros se traicionaban los unos a los otros. Ellos se robaban las pertenencias de los demás mientras estos dormían con ellas bajos sus cabezas. Era cada hombre por sí mismo. Supervivencia era el nombre del juego Como Gordon lo describe, “Prevalecía la Ley de la Jungla.” Todo esto pasaba hasta que la noticia de la muerte de Angus McGallivray se esparció por todo el campamento.

Los hombres estaban realmente sorprendidos. McGallivray era un hombre fuerte y todos pensaban que él sería el último en morir. Pero no fue su muerte lo que sorprendió a los hombres, pero la razón por la que murió.

Los soldados Escoceses eran llamados Argylls y tenían un sistema de amigos que ellos tomaban muy seriamente. Su compañero o amigo era llamado “mucker” y cada uno tenía el compromiso de asegurar la supervivencia del otro. El mucker de Angus se enfermo gravemente y no esperaban que sobreviviera. Sin embargo, cuando alguien robó su cobija, Angus le dio la suya, diciendo que había encontrado una cobija extra. Durante la comida Angus le daba su ración y lo forzaba a que la comiera diciéndole de nuevo que había encontrado algo extra. Angus hizo todo lo que pudo para mantener vivo a su compañero.

Con el tiempo su compañero empezó a recuperarse. Y entonces para la sorpresa de los demás Angus colapso repentinamente y murió. Los doctores descubrieron que había muerto por cansancio e inanición.

La causa de la muerte de McGallivray es lo que trajo consigo esta transformación en el campamento de prisioneros. Todos sabían la razón detrás de su muerte. Debido al ejemplo de Angus, los hombres empezaron a preocuparse más por sus compañeros y a ser menos egoístas y estar más dispuestos a compartir. Decidieron unirse y usar sus talentos y así ayudarse uno al otro.  Uno de ellos hacía violines, otro era director de orquesta, otro hacia gabinetes, otro era un profesor. Pronto el campamento tuvo una orquesta llena de instrumentos caseros y una iglesia llamada la ‘Iglesia Sin Paredes’ que era tan poderosa, tan imponente que aún los mismos guardias japoneses asistían. Los hombres iniciaron una universidad, un hospital y un sistema bibliotecario. 

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, gracias por el poder del amor que puede cambiar vidas como ninguna otra cosa puede, gracias porque el amor es un regalo que viene de ti. Por favor usa mi vida como un canal de tu amor para que mi vida y la de otros puedan cambiar. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amén.”