Agosto 21, 2014

1. La Hormiga y la Pluma

“Observa a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y serás sabio.”1

“Una mañana,” escribe Ron Clarke, “perdí casi una hora observando a una hormiguita cargar una gran pluma a través de mi terraza. En varias ocasiones se encontró con obstáculos en su camino y después de una pausa momentánea tomaba las desviaciones necesarias.

“Llego un momento en el que tuvo que batallar con una grieta en el concreto de unos 10 mm de ancho. Después de una breve contemplación la hormiguita puso la pluma sobre la grieta, cruzó sobre la pluma y al llegar al otro lado la recogió y continuó su camino.

“Estaba fascinado con el ingenio de la hormiguita—una de las más pequeñas criaturas de Dios. Aquí estaba un insecto minúsculo, pequeñísimo en tamaño pero equipado con un cerebro para razonar, explorar, descubrir y superar/vencer.”

¿Se pueden imaginar a Dios diciéndonos que aprendamos de la hormiga? ¿¿Pero que podemos aprender? Las hormigas tienen determinación, no tienen temor de trabajar para obtener sus metas, trabajan en equipo, piensan bien las cosas y trabajan para vencer los obstáculos que se les atraviesen en el camino, y ellas nunca se dan por vencidas. Pero más que nada ellas nos enseñan acerca de las maravillas de la creación de Dios.”

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, gracias por los milagros de la creación. Ayúdame a aprender la lección que necesito aprender de las hormigas. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, amén.”

1. Proverbios 6:6 (NIV).

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