Marzo 10, 2015

La maldición de la rigidez teológica

“Cuiden como pastores el rebaño de Dios que está a su cargo, no por obligación ni por ambición de dinero, sino con afán de servir, como Dios quiere. No sean tiranos con los que están a su cuidado, sino sean ejemplos para el rebaño.”1

Las personas que son teológicamente rígidas son lo contrario a lo que Dios pide que sean sus líderes. Ellos se ven a sí mismos como personas muy espirituales y como buenos cristianos. Los fariseos en los días de Jesús se veían a sí mismo de la misma manera.

El hecho es que las personas que son rígidas teológicamente no son espirituales en lo absoluto. Ellos son teológicamente rígidos porque también lo son emocionalmente. Y ellos son rígidos emocionalmente porque viven en el engaño – negando sus inseguridades y problemas internos aun sin resolver. Algunos están llenos de rencor. A otros les gusta controlar. Algunas hacen ambas cosas.

Aún más, las personas que son teológica mente rígidas y se convierten en líderes de la iglesia (o en la política u otras áreas) dañan a las personas física y espiritualmente. Ellos no ayudan a que las personas maduren, los hacen muy dependientes y viven en el engaño así como los líderes. Ellos, como los fariseos, tienen más amor por las reglas que por las personas. Ellos manipulan a las personas para lograr sus propósitos. Ellos son legalistas que demandan que los demás obedezcan sus expectativas y, si los demás se rehúsan serán rechazados – en algunos ambientes religiosos o políticos pueden llegar a ser odiados y hasta asesinados.

La palabra de Dios describe a las personas que caen en los legalismos como personas que han sido hechizadas.2 Sin embargo recuerden, ellos nos pueden controlar sólo si nosotros lo permitimos. En algunas culturas extremas uno puede ser controlado a la fuerza o hasta ser asesinado, pero es importante que con la ayuda de Dios, uno mantenga el control de su propia mente y de sus creencias.

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, por favor libérame de la trampa y la maldición de la rigidez teológica y de los legalismos y dame la sabiduría para reconocerlas cuando aparezca. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

1. 1 Pedro 5:2-3.
2. Gálatas 3:1.

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