Enero 14, 2015

La tiranía de lo Urgente

“Den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.”1

No sé como sea para usted (sin embargo estoy confiado en que usted pasa por lo mismo) pero a menudo parece como si mi vida fuera controlada por la tiranía de lo urgente. Es decir, parece que nunca hay un día en el que no suceda algo inesperado que necesita atención … que algo necesite arreglos en la casa … un amigo en necesidad … y con todo mi trabajo en la computadora, los correos electrónicos y la red del Internet hay un flujo interminable de problemas que necesitan solución.

Como se lo he dicho a mis amistades, mientras ustedes posean un hogar siempre habrá algo que necesite arreglarse. En las últimas dos semanas se descompuso un refrigerador, tuvimos una rotura en una línea de agua, y hemos tenido más problemas con la computadora de los que puedo contar. Todos estos problemas consumen bastante tiempo y hacen difícil la tarea de continuar con la carga del trabajo. Pero así es la vida y estas cosas pueden llegar a estresarnos bastante si nosotros lo permitimos.

Además de las sugerencias en el Encuentro Diario del Viernes pasado, sobre cómo hacer frente a la tensión todos los días me gusta recordar y agradecer a Dios diariamente por las bendiciones tan increíbles en mi vida. Agradezco constantemente a Dios que cuando era un niño mis padres me llevaron a la iglesia y a una escuela dominical en donde oí y acepté el evangelio. Agradezco a Dios por mi salud, mi fuerza y la capacidad de trabajar arduamente, por un techo sobre mi cabeza, una cama cómoda donde dormir, por el agua caliente y fría, una gran iglesia, amigos cariñosos, por la oportunidad increíble de poder publicar el evangelio por todo el mundo, y sobre todo por una esposa cariñosa y mi familia y por el maravilloso privilegio de ser parte de la familia de Dios sin ningún mérito propio. Y sé que todas estas bendiciones son solamente la punta del témpano de las bendiciones interminables de Dios.

El vivir con una actitud de gratitud convirtió mis problemas en desafíos y los hizo infinitamente pequeños con respecto a todas las bendiciones  que experimento en la vida diaria.

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, abre por favor mis ojos de modo que pueda ver claramente todas las bendiciones tan increíbles que me has dado tan libremente y que pueda yo siempre estar agradecido de corazón por todo esto. Te ruego por una bendición más: y ésta es que me des una actitud de gratitud eterna. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.” 

1. 1 Tesalonicenses  5:18 (NVI).

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