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Radio Cristiana Rio de Dios

Febrero 03, 2016

Liberándose de la culpa

“Quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja, halla perdón.”1

Leí una historia sobre un marido que una noche llegó a casa embriagado y subió las escaleras sigilosamente para evitar como fuera posible el despertar a su esposa. Él se miro en el espejo del cuarto de baño y se vendó los topetones y las contusiones que había recibido en una pelea durante noche. Después de eso se fue a la cama, sonriendo pensando que había logrado burlar a su esposa.

Cuando llego la mañana, abrió los ojos y en frente de él estaba parada su esposa. “¿Estabas bebido anoche, no es así?”

“No, cariño.”

“¿Bueno, si tú no lo estabas, entonces quien puso todas las vendas en el espejo del baño?”

La verdad es que la mayoría de nosotros deseamos ocultar nuestros pecados y las malas acciones que hemos cometido por miedo de ser descubierto y quedar en vergüenza. Sin embargo, por más que lo intentemos, nunca podremos ocultar la culpabilidad que sentimos. Podemos enterrarlo en el subconsciente pero allí nunca se olvida—y lo qué no podemos hablar (confesar) de forma creativa, lo actuaremos inevitable de manera destructiva de un modo u otro. La culpabilidad sin resolver puede causar serios problemas de estrés tanto físico como emocional y/o espiritualmente y conflictos para relacionarse con los demás.

Cuando el Rey David cometió adulterio con Betsabé y en un intento por ocultar su pecado mandó matar a su esposa Uriel su culpa lo atormento.

En el Salmo él escribió, “Mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano, porque día y noche tu mano pesaba sobre mí. Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad. Me dije: Voy a confesar mis transgresiones al Señor, y tú perdonaste mi maldad y mi pecado.”2

Todos hemos pecado y necesitamos el perdón de Dios y sanar de la culpabilidad y de sus dañinas consecuencias. Las buenas nuevas es que como lo dice la palabra de Dios, Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.”1

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, como te puedo agradecer lo suficiente por dar a tu hijo Jesús, para que él pagara por todos mis pecados los cuales ahora te confieso. Por favor perdóname y dame la sabiduría que necesito para alejarme de la tentación y la ayuda que necesito para sobreponerme a todos mis pecados. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amén.”

NOTA: Por mas ayuda para estar seguro de que ha sido perdonado por Dios lea, “Como saber que es un cristiano autentico” en:http://www.actsweb.org/sp/conocer_a_dios1.php

1.  Proverbios 28:13 (NVI).
2.  Salmos 32:4-5 (NTV).
3.  I Juan 1:9 (NVI).