Enero 06, 2015

Lo Que El Cristianismo Ha Hecho Por Las Mujeres

“Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se sentó junto al pozo. Era cerca del mediodía. Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida. En eso llegó a sacar agua una mujer de Samaria, y Jesús le dijo: ‘Dame un poco de agua.’ Pero como los judíos no usan nada en común con los samaritanos, la mujer le respondió: ‘¿Cómo se te ocurre pedirme agua, si tú eres judío y yo soy samaritana?’ ‘Si supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que te está pidiendo agua—contestó Jesús—, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida’… En esto llegaron sus discípulos y se sorprendieron de verlo hablando con una mujer, aunque ninguno le preguntó: ‘¿Qué pretendes?’ o ‘¿De qué hablas con ella?’”1

“Alvin Schmidt, en un artículo sobre un informe de asistencia al servicio de noticias, pregunta, “¿Cuál sería la posición de las mujeres en el mundo occidental hoy de no haber entrado Dios al mundo a través del cuerpo de su hijo Jesucristo? Una forma para contestar a esta pregunta es mirando la baja categoría/posición que las mujeres aún tiene en los países islámicos. En la Arabia Saudita, por ejemplo, a las mujeres incluso no se les permiten conducir automóviles, y en el Corán se ordena a los hombres a maltratar a sus esposas físicamente si son desobedientes (Sura 4:34).

“Cuando uno mira hacia la historia antes y durante el tiempo de Cristo, las mujeres, al igual que en los países islámicos de la actualidad, tenían muy poca libertad y dignidad. Eran vistas como seres malos, inferiores, sucios, no se consideraban iguales, y las mantenían en silencio. Numerosas declaraciones en escritos antiguos atestiguan a esta injusta percepción cultural….

“Reflejando en la cultura griega, Homero (octavo siglo B.C.) escribió, “Uno no puede confiar en mujeres” (La Odisea). El dramaturgo griego Eurípides (D. 406 B.C.) dijo, las “mujeres eran la mejor arma del mal” (Medea). Cornelio Tácito un romano del primer siglo represento a las  mujeres como dominantes y crueles (los anales). Entre los hebreos, Jesús el hijo de Sirac (segundo siglo B.C.) comentó, “El pecado tiene su inicio en la mujer debido a ella todos morimos” (Eclesiastés).2

A las mujeres se les veía como inferiores, sucias, desiguales, pero fue Jesús y los primeros cristianos, en oposición a las normas aceptadas de aquellos días y a las de la tradición antigua, quienes aceptaron a mujeres como iguales y les dio dignidad. Jesús predicó a las mujeres; él le pidió a una mujer Samaritana—de todas las personas—que le diera algo de beber; él enseñó a las mujeres verdades teológicas; y entre sus amigos más cercanos (y en igual posición que la de sus amigos hombres) había mujeres. Además, Jesús rechazó firmemente a los fariseos religioso que procuraban hacer que él condenará a la mujer que había sido sorprendida en adulterio diciéndoles que el hombre que estuviese libre de pecados podría ser el que le lanzara la primera piedra. Y Jesús después de su resurrección apareció primero a las mujeres.

Al irse expandiendo el cristianismo apostólico, les fue dando a las mujeres una libertad y una dignidad desconocida en el mundo antiguo. Hizo esto no sólo bautizando y admitiendo a mujeres a la cena del Señor pero también les dio un papel de liderazgo. San Pablo observa que Apia “nuestra hermana” era un líder en una iglesia que se encontraba en su casa (Filemón 2). En Laodicea estaba Ninfas  quien tenía “una iglesia en su casa” (Colosenses 4:15), y en Efesios, Priscila era una colaboradora de Pablo (Romanos 16:3). Febe era una líder dominante en la iglesia en Cencrea, donde ella era una diaconisa y oficial principal (Romanos 16:1-2). Pablo también dijo que Evodia y Síntique “trabajaron con él en el evangelio … y a los demás colaboradores míos” (Filipenses 4:2-3).

“La influencia de Cristo tuvo numeroso efectos que beneficiaron a las mujeres. En contraste con los paganos greco-romanos, los primeros cristianos valoraron a las niñas tanto como a los niños. San Pablo ordenó a los esposos a amar a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia (Efesios 5:25).”3

Qué triste es que nuestro mundo secular no pueda ver esta verdad tan profunda así como las numerosas bendiciones que ha ganado especialmente el mundo occidental debido al impacto de Jesús y del cristianismo.4

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, cómo podre agradecerte por las increíbles bendiciones que nos has dado, especialmente a aquellos de nosotros que tuvimos la fortuna de haber nacido en el mundo occidental, que vino como resultado de que enviaras a tu Hijo, Jesús, para ser el salvador del mundo, y por el profundo impacto que el cristianismo ha tenido en el mundo. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

1. 1. Juan 4: 6-10; 27 (NVI). 
2. © Alvin J. Schmidt, Ph.D., “EL cristianismo dio a la mujer libertad y dignidad, Assist News Service (ANS), www.assistnews.net. Lea la historia completa en:www.assistnews.net/stories/2007/s07080019.htm. (Sólo en inglés)
3. Ibid.
4. Lea el libro de Alvin Schmidt’s “The Great Divide: the Failure of Islam and the Triumph of the West” (Regina Orthodox Press, 2004).