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Radio Cristiana Rio de Dios

Agosto 22, 2014

1. Lo que proyectamos

“No se dejen engañar, de Dios nadie se mofa; pues todo lo que el hombre siembre eso también segará.”1

Jim DeLoach cuenta la siguiente historia: “Un pequeño en un momento de ira le grito a su madre que la odiaba. Después, tal vez temiendo el castigo, corrió hacia el barranco cercano a hogar y empezó a gritarle al valle, ‘¡te odio, te odio!’.  Del valle regresó el eco ‘¡te odio, te odio!’

“Sorprendido por esto, el niño corrió a casa y le dijo a su madre que había un niño muy malo que vivía en el valle y que ese niño le había gritado a él, ‘¡te odio, te odio!’

Su madre le dijo que regresara y que esta vez gritara, ‘¡te amo, te amo!’

“Cuando el niño lo hizo, escucho la respuesta, ‘¡te amo, te amo!’”

 Lo que proyectamos es lo que recibimos. Cosechamos lo que sembramos—aun si es eventualmente.

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, cuando estoy molesto, dolido, o temeroso, ayúdame a comprender que estos son mis problemas y ayúdame a resolverlos creativamente para así poder proyectar amor a donde sea que vaya.  Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, amén.”

1. Gálatas 6:7 (NIV).

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