Noviembre 28, 2014

Mantenga su “Tanque de la Ira” Vacío

“Si está enojado, no peque al alimentar el resentimiento. No deje que el sol se ponga y usted continúe enojado—sobrepóngase rápidamente, ya que cuando está enojado le está dando pie al diablo.”1

De acuerdo a un reportaje en el reporte de Familias Sanas del John Hoppkins, “si usted tiene tendencia a molestarse fácilmente, tal vez se incrementen las posibilidades de que usted sufra un ataque al corazón o una embolia—especialmente si tiene alguna enfermedad del corazón o altos factores de riesgo. Otros indicadores de que el enojo puede estar afectando su salud incluyen el ser testarudo, impaciente, o impulsivo, y habitualmente sienta el deseo de golpear a alguien o algo.”

El enojo, también, puede destruir relaciones. No es ninguna sorpresa entonces que la Biblia nos enseñe a resolverlo rápidamente—el mismo día cuando nos sea posible. El enojarse no es un pecado. Es lo que hacemos con el enojo lo que cuenta. La Biblia también nos enseña, “Enójense, pero no pequen.”2 Una manera de hacer esto es el decir la verdad con amor.”

Algunas personas bien intencionadas quieren culpar al diablo o al “demonio de la ira.” No es así conmigo. Mi ira es mi problema. Pero cuando no lo resuelvo (o cualquier otra emoción negativa guardada) le doy cabida al diablo.” Cuando resuelvo lo que me enoja, el diablo pierde terreno.

Las personas que tienen un botón súper sensitivo a la ira usualmente tienen problemas del pasado sin resolver con un “tanque de ira” que está lleno hasta derramarse. La ofensa más pequeña desata un brote y la Biblia nos enseña a que no hagamos esto. Esto es, “no pequen al alimentar los resentimientos.” Dónde esto sea un problema, muy seguido la ayuda de un consejero calificado es necesaria para ayudarnos a resolverlo.

La ira sin resolver no es sana física, emocional y espiritualmente, así como no lo es en las relaciones.  Esto es por lo que la Biblia nos enseña, No deje que el sol se ponga y usted continúe enojado—sobrepóngase y olvídelo rápidamente.”

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, por favor ayúdame a ser honesto sobre mi ira, a reconocer y admitir cuando reacciono de más y si este es un problema serio, guíame a encontrar la ayuda que necesito para resolverlo. Gracias por escucharme y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”

1. Efesios 4:26.
2. Efesios 4:26.