Septiembre 24, 2014

1. Manteniéndonos en la Meta

“Porque siete veces podrá caer el justo, pero otras tantas se levantará.”1

El Dr. Charles Garfield describió en su libro como es que los astronautas mantienen la nave espacial en su curso.

“En sus vuelos entre la tierra y la luna, se decía, que las naves Apolo llegaron a estar fuera de curso en muchas ocasiones.  En cada instancia, la nave se salía de su curso pero los astronautas lo corregían—se salía y ellos lo corregían una y otra vez.  ¿Y saben qué? No importaba.  Lo que importó fueron los resultados.  Ellos llegaron a la luna.  Y regresaron a casa.  Lo hicieron posible al tener la disciplina y el conocimiento de poder regresar al camino correcto.  No siguieron un camino perfecto, pero siguieron un camino critico.”

Ya sea que deseemos alcanzar la luna, busquemos alcanzar una mejor vida personal o familiar, o busquemos obeceder y servir a Dios, cualquiera que sea nuestra meta, el principio es el mismo. Siempre habrá eventos impredecibles e inesperados que requerirán de cambios y ajustes. A pesar de que los astronautas tenían que ser precisos con sus cálculos, aún así permitieron errores y correcciones. Las personas que no permiten tales ajustes probablemente no alcanzarán sus metas. Como lo explicó Charles Garfields, “el camino critico” es el camino para alcanzar cualquier meta.

Para los cristianos nuestra meta es la de obedecer y servir a Dios y continuar madurando. Tropezaremos en ocasiones, cometeremos errores, caeremos, tendremos muchos saltos en el camino.  Cuando caemos, sin embargo, lo importante es el camino critico—levantarse, corregir el camino y continuar. 

Y como nos lo recuerda un autor, ¡sobre los tropiezos es que vamos escalando! 

Se sugiere la siguiente oración: “Amado Dios, cada día encomiendo mi vida y mis caminos a ti y encomiendo mi vida a servirte. Gracias por siempre estar conmigo para guiarme, dirigir mi vida y corregir cualquier camino equivocado o peligroso que pudiese tomar—por mantenerme enfocado en las metas y propósitos que tenga en mi vida. Gracias por escucharme y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.

1. Proverbios 24:16, (NVI).

http://www.actsweb.org/sp/