Diciembre 08, 2014

Manzanas de Oro

“Las palabras en el momento oportuno son como manzanas de oro incrustadas en plata.”1

Amo las palabras. Con las palabras podemos hacer que las personas rían, lloren, nos amen, o que nos odien. Con palabras podemos inspirar acciones nobles o si tenemos la inclinación, podemos persuadir a otros a cometer cobardemente actos de violencia.

También me gusta usar unas pocas líneas. Pueden tener un gran poder. Por años las he coleccionado de diferentes partes. Me gustaría saber quien dijo cada una de ellas; algunas sé quien las dijo, pero desafortunadamente desconozco la mayoría. Confío en que las siguientes líneas serán tan reconfortantes para ustedes como lo han sido para mí.

“La tragedia en la vida,” dijo Albert Schweitzer, “no es que muramos, pero lo que muere dentro de nosotros cuando aun estamos vivos.”

“El jardín desatendido,” escribió A.W. Tozer, pronto estará lleno de hierbas; un corazón que no cultiva la verdad y no reconoce los errores pronto se convertirá en un lugar teológicamente desolado.”

Abraham Lincoln dijo, “la mejor parte del futuro es que llega solo un día a la vez.”

Un proverbio chino nos dice, “El viaje más largo inicia con el primer paso.”

“A la gente no le importa cuanto sabes hasta que se dan cuenta de cuanto te preocupas por ellos.”

“Para tener una buena auto estima no necesitas ser el mejor. Solo se tú mismo.”

Otros han observado que la oposición puede ser algo saludable. “Los papalotes se elevan contra el viento y no con el,” esto lo dijo Sir Winston Churchill.

“Si lo vas a resentirlo no lo hagas; si no lo hacer, no lo resientas.”

Ivy Baker Priest dijo, “El mundo es redondo, y el lugar que parece ser el final tal vez solo sea el principio.”

Y finalmente, “La forma en la que tratamos a los demás es la forma en la que tratamos a Dios.”

Se sugiere la siguiente oración. “Querido Dios, gracias por tus palabras. Como David, ayúdame a guardar tu palabra en mi corazón para no pecar contra ti. Y permite que mis palabras sean como ‘manzanas de oro incrustadas de plata.’ Gracias por escucharme y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”

1. Proverbios 25:11 (DHH).