Noviembre 12, 2015

Más sobre la responsabilidad

“Y yendo por el camino el Señor me guió.”1

¡Alguien dijo que hay dos formas de llegar a la copa de un árbol—lo puedes trepar o te puedes sentar en la semilla y esperar!

Me criticaron por sugerir en un Encuentro Diario que quisiera que Jesús fuera mi copiloto. Fui informado que Jesús debe ser nuestro piloto.

Sé que eso suena bien. Sin embargo, en la vida cristiana a veces es difícil discernir cuánto es lo que Dios hace por nosotros y cuánto necesitamos hacer por nosotros mismos. Una cosa es cierta, Dios hará por nosotros aquello que no podemos hacer por nosotros mismos (es por eso que él envió Jesús a morir en la cruz en nuestro lugar y así pagar la pena por todos nuestros pecados), pero él no hará por nosotros lo cual somos absolutamente capaces de hacer y necesitamos hacerlo por nosotros mismos. Si él lo hiciera, él estaría siendo codependiente y eso nos mantendría siendo sobre-dependientes, irresponsables y e inmaduros.

Dios ha prometido darnos la sabiduría si se la pedimos, ayuda si la buscamos, y estar con nosotros dondequiera que vayamos si se lo pedimos—mientras que permanezcamos dentro de sus pautas y límites. El hecho es, sin embargo, que nosotros somos responsables de las decisiones y las acciones que tomamos. Estamos a cargo de nuestras vidas.

Cuando Abraham envió a su sirviente principal (posiblemente Eliezer2) para buscar a una esposa para su hijo, Isaac, mientras él se preparaba para hacer esto, él rogó para que Dios lo guiará y le ayudará a tomar la mejor decisión. Él no se sentó a esperar a que “la persona adecuada” viniera a él. Él fue a buscarla. Sin embargo, como él hizo su parte, Dios lo guió. Es por eso que él dijo, “estando en el camino, el Señor me guió.”

El hacer nuestra parte es aceptar la responsabilidad personal. Al hacer esto puedo estar seguro de que Dios hará su parte. Nos sentaremos y esperaremos durante mucho tiempo si esperamos que sea de otra manera.

Se sugiere la siguiente oración; “Querido Dios, ayúdame a actuar de forma responsable en todo que hago y a apoyarme en ti por tu sabiduría, tu guía y dirección. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

1. El sirviente de Abraham, Génesis 24:27.
2. Vea Génesis 15:2.