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Radio Cristiana Rio de Dios

Agosto 07, 2015

¡Niké! ¡Victoria!

“Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y aunque no lo ven ahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso, pues están obteniendo la meta d su fe que es su salvación.”1

Como lo escribió un autor, Niké es un nombre que me interesa. Se nos ha dicho que antes de los tiempos de Jesús hubo guerras terribles. Cuando una armada invasora se acercaba a la ciudad, los defensores salían a enfrentarse al enemigo.

Si los derrotaban serian asesinados o esclavizados, las mujeres serian abusadas, las familias serian destrozadas, y los niños serian vendidos como esclavos. Las personas en la ciudad no tenían forma de saber las noticias de la batalla excepto por los mensajes que llegaban. Si había derrota él llegaba y se rasgaba las ropas echando cenizas y repetía, “que tristeza, que tristeza, nos han derrotado.” Los habitantes trataban de escapar pero raramente lo lograban.

Cuando había victoria, el mensajero se desnudaba hasta la cintura. Cargaba una palma en la mano. Y mientras corría, el sudor cubría su cuerpo y esto hacia brillar su cuerpo bajo los rayos del sol. Los habitantes sabían el mensaje aun antes de que el llegara. El corría por la ciudad gritando “¡Niké, Niké!” Niké significa Victoria. El mensajero gritaba ¡Victoria! ¡Victoria!

Debido a la resurrección de Jesús, este es el momento de ponernos nuestros zapatos y gritar, “¡Victoria! ¡Victoria!”En nuestra lección de Pedro para el día de hoy, leemos sobre un “gozo indescriptible.” Esto es lo que la resurrección nos trae – un gozo indescriptible. ¡Niké! ¡Niké! ¡Victoria! ¡Victoria!

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, si pudiera contar las formas en las que me has bendecido, tal vez me tomaría toda la eternidad. ¿Y cómo puedo agradecerte lo suficiente por tu gran amor al darnos a Jesús para que muriera por mis pecados y por su resurrección que me asegura que me has perdonado por todos mis pecados y que puedo recibir el regalo de la vida eterna y de salvación? Ya que tú moriste por mi ayúdame a vivir por ti en todo lo que haga. Por favor permite que mi forma de vida sea un grito de ¡Niké! ¡Victoria! para todo el que me conoce y me vea. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesucristo, Amén.”

1. 1 Pedro 1:8-9 (NVI).