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Radio Cristiana Rio de Dios

Abril 07, 2015

No Deje que su Pasado Controle su Futuro

“Y ustedes, padres, no provoquen la ira de sus hijos, pero críenlos en la disciplina y las amonestaciones del Señor.”1

Es verdad que nuestras vidas se forman de manera significativa durante los primeros años y muchas de las características que se formaron en esos años se quedan con nosotros para el resto de nuestras vidas.

¿Qué tal si crecimos en un hogar que no era sano o en dónde tal vez hayamos sido abusados ya sea emocional o físicamente? Es interesante notar que en dónde yo vivo el abuso físico y sexual a los niños es justificadamente considerado un crimen y es castigado por la ley con la posibilidad de ser sentenciado y pasar tiempo en la cárcel. Además, si el abuso es cometido por uno de los padres, el niño es removido de su custodia. Trágicamente, el abuso emocional no es ni siquiera considerado un crimen y, dependiendo de la intensidad, puede ser tan o más dañino psicológicamente que el abuso físico o sexual.

Como adultos es posible sobreponerse a los efectos del abuso infantil y la falta de amor, pero puede ser un gran reto. Hablando en forma personal, yo crecí en una familia muy disfuncional y como me sentía rechazado y que no me amaban, especialmente mi padre, por muchos años me sentí extremadamente inseguro y sentía que era feo y que nadie me amaría. En verdad, no era responsable por la forma en la que me criaron, pero como adulto comprendí que era responsable de vencer y superar mi difícil pasado.

Además de tener mucha terapia, una de las cosas más significantes que hice para resolver los efectos de mi problemática relación con mi padre fue el ir a su tumba y en mi imaginación “hablé con él” como que si él estuviese allí conmigo. Le dije, “¿Padre, si aún estuvieras vivo hoy que consejo me darías?” La respuesta que vino a mi mente fue, “No dejes que tu pasado controle tu futuro.”

Buen consejo. En verdad, tal vez fui una víctima en el pasado pero si elijo permanecer como una víctima podría haber sido un voluntario muy dispuesto.

Para una vida saludable y buenas relaciones es imperativo que resolvamos todas nuestras relaciones problemáticas y perdonemos a todos los que nos han lastimado. No tenemos que permanecer como víctimas, pero con la ayuda de Dios, y la de otros si es necesario, podremos vencer nuestro doloroso pasado y convertirnos en todo lo que Dios imaginó para nosotros. La elección es nuestra.   Así, que sin importar lo que hagan no permitan que su pasado controle su futuro.

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, gracias por todo lo bueno que he recibido de mis padres y mi pasado. Además, ayúdame a reconocer  donde pude haber sido abusado o lastimado de alguna forma físicamente, emocionalmente o espiritualmente y guíame hacia la ayuda que necesito para vencer los efectos causados por estas experiencias tan destructivas. Y que al hacerlo me pueda liberar para convertirme en lo que tú has planeado para mí. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

1. Efesios 6:4.

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