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Radio Cristiana Rio de Dios

Agosto 20, 2014

1. Obteniendo el consejo de Dios

“Confía en el SEÑOR con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia; Reconócelo en todos tus caminos y el enderezara tus veredas.”1

Una lectora de Encuentros Diarios escribe, “Mi esposo y yo iniciamos un negocio hace un año y ha sido una lucha constante. ¿Cómo podemos saber si lo que estamos haciendo es lo que Dios tiene planeado para nosotros?

Primero, como se indicó, usted está haciendo lo correcto al buscar el consejo de Dios a través de la oración.

Segundo, ¿está usted preparada para el tipo de trabajo que está haciendo?   No creo que Dios nos llame a hacer cosas para las cuales no estamos preparados.

Tercero, ¿tiene usted un entrenamiento adecuado para el tipo de trabajo que está realizando?  Este es un reto constante en el mundo competitivo de hoy porque si no nos mantenemos al día con entrenamientos, fácilmente nos podríamos quedar atrás.

Cuarto, lo que usted hace ¿está en armonía con la voluntad de Dios, basándose en sus principios como se encuentran en su Palabra, la Biblia?  Esto es muy importante si deseamos obtener la bendición de Dios.

Quinto, ¿es lo que usted hace un negocio o un servicio que la gente desea? No importa que tan bueno sea el producto o el servicio, si la gente no lo desea, no tendrá éxito.

Sexto, tenga en mente, también, que un gran porcentaje de los negocios nuevos no sobreviven. Se toma todo lo antes mencionado además de trabajar duramente, determinación, capacidad. Son muy pocos los proyectos que tienen éxito sin estas cualidades.

Séptimo, sobre todo lo demás necesitamos buscar el consejo de Dios todos los días comprometiéndonos y confiándole nuestras vidas, a nuestros seres amados, nuestro trabajo y todo lo que estamos haciendo a Dios en oración. Siempre que tengo un problema, un reto, una pregunta o una lucha, le pido a Dios que me enfrente a la situación y la realidad de la situación en la que estoy. Una vez que veo la verdad y la realidad me doy una idea de lo que necesito hacer.

Confío que estos pocos pensamientos le serán de utilidad.

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, gracias por tu interés en cada detalle de mi vida. De nuevo en este día te entregó y confío cada aspecto de mi vida.  Por favor dame la perspicacia para poder ver la realidad de cada situación en la que me encuentre. Y entonces, ayúdame a saber lo que necesito hacer y dame el valor para hacerlo sin importar lo que sea. Gracias por escuchar y responder a mi oración.  De todo corazón en el nombre de Jesús, amén.”

1. Salomón (Proverbios 3:5-6).

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