Mayo 11, 2015

Odio el Dar Testimonio 1ra Parte

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.”1

Era una bella mañana. El cielo tenía un brillante color azul. Los bañistas disfrutaban del sol y retaban a las olas. En la parte alta me senté en el balcón con vista a la playa de Waikiki del motel donde me estaba quedando en Hawaii. Estaba teniendo mi oración matutina cuando sentí el impulso de hablar con Dios y decirle como me sentía con mi trabajo como director de una organización cuyo trabajo era el de comunicar el evangelio.

Le dije, “Es acerca de esto de dar testimonio, Dios,” “Lo odio y voy a renunciar.”

No, no cayó ningún rayo tampoco se cayó el balcón.Yo no soy uno de los que escucha la voz de Dios en forma audible o ve visiones, etc, etc. Pero esta mañana sentí a Dios decirme, “¡Amen, Ricardo, yo también aborrezco la forma en la que das testimonio!”

El tipo de testimonio que yo aborrecía era el de compartir el evangelio sólo por un sentido del deber, una compulsión o culpa (culpa falsa) … deteniendo a las personas y como un vendedor de autos “meterles a la fuerza” mi mensaje pre-programado. Me da vergüenza de solo pensar en cómo arruine algunas de esas experiencias. Como el ministro que dijo, “me siento culpable cuando no doy testimonio a mis vecinos. Y yo me sentía culpable cuando lo hice porque lo arruine todo. La forma en la que yo lo hacía no era natural.

Me gusta lo que dice Rebecca Pippert en su libro, Out of the Salt Shaker and Into the World, acerca del dar testimonio sólo por un sentimiento de culpabilidad. “Cuando la culpa es insoportable, me acerco a la primera persona que encuentro y empiezo con un monologo sin final  para después alejarme a prisa pensando, ¡lo hice, lo hice! Es la primavera del 74 y espero que no me llegue la culpa de nuevo hasta el invierno del 75 (y mis amistades que no son cristianos esperan lo mismo) Yo daba testimonio como un perro de Pavlov (La ley del reflejo condicionado) suena la campana, me preparo, estoy activo, y entonces ¡BAM! Lo saco todo.”

Así que es una cosa el hablar del evangelio con alguien, pero está muy lejos de ser una comunicación efectiva del amor de Dios y del mensaje del evangelio. Para aquellos que tienen el don del evangelismo personal, el evangelio de frente puede ser muy efectivo, pero para el 99% de nosotros que no tenemos el don, el dar testimonio sobre Cristo puede ser un trabajo muy difícil si tratamos de actuar y dar testimonio como si tuviéramos el don de hacerlo.

Quédense conmigo … continuaremos con este mensaje en nuestro próximoEncuentro Diario. Sólo déjenme decirles que hay esperanza para el 99% de nosotros  que odiamos dar testimonio. Y antes de que piensen que estoy cercano a ser un hereje, déjenme decirles que a pesar de que odio el dar “testimonio,” amo el poder comunicar el evangelio.

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, por favor ayúdame a siempre ser honesto conmigo mismo y contigo, a confesar las areas de mi vida en las que siento que estoy fallando y dañando cosas, y ayúdame a hacer tu trabajo de forma que te glorifique. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amén.”

1. Marcos 16:15.