Septiembre 19, 2014

1. No Olvidemos

“Cuídate de no olvidarte del Señor.”1

Beverly Muffin se paró muy erguida cuando vio a su hija Susana (nombre cambiado) salir del avión vestida inmaculadamente en su uniforme blanco de la Naval de los Estados Unidos. Susana acababa de regresar del campamento de entrenamiento. Que orgullosa se sentía Beverly de su hija.

Tres generaciones de la familia de Beverly habían servido en el servicio militar.  Ella cuenta como de pequeña, leyó un telegrama de la segunda guerra mundial que su abuela guardaba en la Biblia.  El telegrama le había sido enviado para avisarle que el avión de uno de sus hijos había caído, estaba perdido en acción y se le creía muerto.

Hoy Beverly también comparte con nosotros esta valiosa lección que le dio su hija Susana cuando le dijo que cada vez que mirara a una persona en uniforme orara.  Cuando Beverly le preguntó porqué, Susana respondió, ¡Porque esa persona está dispuesta a morir para proteger el suelo que estas pisando!

La guerra en cualquier idioma es una tragedia.  Como el Almirante A. Byron Holderby Jr., un ex militar de la Naval de los Estados Unidos dijo, “Debido a que hay maldad en el mundo, siempre necesitaremos a los militares.”

Demos gracias todos los días por los miles de hombres y mujeres que  arriesgan su vida y por todos los que han hecho el sacrificio final dando su vida para proteger la tierra en al que usted y yo estamos parados.

No olvidemos nunca su sacrificio.  Y nunca olvidemos el sacrificio supremo que Jesús el Hijo de Dios, hizo cuando él dio su vida para salvar la nuestra para que no nos perdiéramos eternamente en el infierno.  Y ya sea que vivamos en un país libre o no, todos somos iguales y amados de la misma forma por Dios y cada uno de nosotros puede pedir y recibir su perdón y el regalo de la vida eterna.

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, aquellos de nosotros que vivimos en un país libre expresamos nuestra gratitud para con todos los que han dado su vida para pagar por nuestra libertad. Y oramos por nuestros hermanos y hermanas que no tienen libertad de religión, o su tierra está siendo arrasada por la guerra, por los que han sido forzados a convertirse en refugiados, o están sufriendo bajo la terrible opresión. Que ellos puedan encontrar libertad en sus corazones al conocerte y adorarte. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

1. Deuteronomio 6:12 (NVI).

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