Noviembre 07, 2014

Palabras Sin Significado

Y al orar, no hablen sólo por hablar como hacen los *gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.”1

Después de pronunciar estas palabras Jesús agregó, “Así es como deben de orar… y les enseño el Padre Nuestro—¡una oración que contiene solo 66 palabras!

He leído que el Discurso de Gettysburg contiene solo 286 palabras. La Declaración de la Independencia tiene 1,322 y las regulaciones del gobierno en la venta de repollo (col) contienen 26,911 palabras.

El punto que Jesús hace (cuando oramos) es que necesitamos ir directo al punto—y no usar palabras vacías, palabras repetitivas que vienen sólo de la mente y no del corazón.

Dios quiere escuchar lo que hay en el corazón—el cual, por supuesto, es el centro de todas las comunicaciones íntimas y significativas—con Dios o los hombres. Como lo dice la canción:

    Digo mis oraciones con frecuencia
    Pero estoy orando en realidad,
    Y lo que mi corazón desea
    Va con las palabras que pronuncio.

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, ayúdame cuando oro para compartir contigo lo que mi corazón está diciendo y lo que estoy sintiendo en realidad—bueno o malo—y al hacerlo ser honesto conmigo mismo y contigo. Siempre. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

1. Jesús (San Mateo 6:7-8, NVI).

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