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Radio Cristiana Rio de Dios

Diciembre 23, 2015

Por aquellos que sufren

“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.”1

Un lector del Encuentro Diario pregunta: “Tengo una amiga que sufrio la muerte de su marido. Él era un pastor. ¿Cómo puedo consolarla?”

Una de las mejores cosas que podemos hacer por los amigos que sufren es el estar allí con ellos—hacerles sentir nuestra presencia. Es decir, para ofrecerles un oído que escucha y un hombro en que apoyarse para llorar así como orar con ellos. Mejor aun es el llorar con los que lloran.

Los amigos son muy necesarios en las fechas festivos, especialmente al acercarse la temporada navideña. Estas ocasiones pueden ser muy amargas y solitarias para los que están afligidos.

Lo que nuestros amigos que se encuentran afligidos no necesitan es alguien que les dé consejos, les predique, o les diga que ellos no deben sentirse de la forma en que se están sintiendo. Cuando perdemos a un ser amado, nos afligimos profundamente. El dolor puede ser insoportable. Jesús lloró cuando su amigo Lázaro murió. Necesitamos hacer lo mismo cuando perdemos a un ser amado y lamentarnos/llorar con nuestros amigos cuando ellos sufren una pérdida. Raro es el amigo que sabe como llorar con los que lloran.

Comprendan, también, que la tristeza es un proceso que toma tiempo. Los huesos quebrados sanan en seis semanas. Los corazones lastimados no. Ellos se toman mucho más tiempo para sanar, así que siempre sean pacientes y comprensivos con los amigos que estén sufriendo.

Sin embargo, si un amigo continúa con su tristeza por más de un año y es obvio que no se está recuperando, sugiera amablemente que tal vez pueda asistir a un grupo de apoyo para poder recuperarse de la pena y/o el buscar la ayuda de un consejero experto.

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, gracias por el regalo de las lagrimas que nos ayudan a sacar nuestro dolor cuando perdemos a un ser amado. Permite que mis amigos que estén tristes sientan tu presencia y tus bendiciones de una manera muy especial en estos momentos de dolor por su perdida. Y por favor ayúdame a ser un amigo en el que ellos se puedan apoyar y en quien encuentren consuelo. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

1. Mateo 5:4 (NVI).