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Radio Cristiana Rio de Dios

Marzo 20, 2015

Religión pura

“La religión pura y sin mancha delante de Dios nuestro Padre es ésta: atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupción del mundo.”1

Como la fallecida Karen Carpenter lo decía en su canción, “La soledad, es algo tan triste.” Esto es algo real para muchos en el mundo de hoy.

Días festivos tales como la pascua, navidad, cumpleaños y aun los fines de semana son ocasiones para festejar para muchos. Para otros estas son algunas de las temporadas más tristes del año . . . especialmente para aquellos que están solos, para aquellos que han perdido a su pareja o a un hijo, así como para los adultos solteros . . . cada uno de ellos recuerda tiempos felices y sufren de una tremenda tristeza en estas épocas.

Muchos de los lectores de Encuentros Diario han pasado por esta situación. Algunos están pasando por ella en estos momentos. Yo también he pasado por estos momentos. Yo conozco el dolor. Es por esto que necesitamos ser sensitivos a las necesidades de nuestro círculo de amistades, recordando que muchas de las caras sonrientes esconden un corazón adolorido. Necesitamos darles la mano a aquellos que se sienten solos y están abrumados por la pena – invitarlos a comer. Llamarles por teléfono o enviarles un correo electrónico para dejarles saber que estamos pensando en ellos. Pregunten si hay algo que puedan hacer por ellos. Visiten a un amigo o vecino de edad avanzada. Den regalos a los hijos de alguna familia que se encuentre en gran necesidad. Alimente a los hambrientos.

Tengo un amigo muy querido a quien conocí en el Jardín de niños. Fuimos a la escuela juntos hasta el colegio técnico. También estuvimos juntos en el servicio nacional, y a pesar de que vivíamos a miles de kilómetros de distancia, nunca perdimos el contacto. Hace tiempo mi amigo paso por tiempos difíciles, se desilusionó y se quitó la vida. Fue algo trágico. Tristemente él nunca me dijo nada sobre sus problemas. Qué triste es cuando, en nuestra hora de necesidad, como adultos, olvidamos tomarnos de las manos y pedir ayuda y apoyo cuando lo necesitamos – para poder, como nos lo enseño Jesús, “ayudarnos uno al otro con la carga de nuestros sufrimientos y cumplir con la ley de Cristo” – y practicar al religión pura y verdadera.

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, por las bendiciones sin fin que me has dado. Ayúdame a ser responsable, amoroso, amable, a ayudar a los demás, y sobre todo a ser como Cristo en todo lo que haga y diga. Y cuando necesite ayuda, dame el valor para admitir que tengo un problema y pedir ayuda. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

1. Santiago 1:27 (NVI).