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Radio Cristiana Rio de Dios

Mayo 07, 2015

Resolviendo los Efectos del Abuso

“Pero si alguien hace pecar a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar.”1

Una lectora del Encuentro Diario nos escribe, “Podría darnos unas palabras de apoyo para aquellas de nosotras que hemos sido abusados sexualmente de niñas por algún miembro de la familia. Sé que este es un tema tabú (prohibido), pero en mi caso, debido al abuso, aun no me ha casado y no comprendo porque Dios no ha respondido a mi oración para encontrar a una pareja, especialmente porque él sabe del dolor emocional que siento y la forma desesperada en la que necesito el amor de un hombre.”

En muchas ocasiones me he preguntado si las palabras del verso de hoy no aplican para los adultos que abusan de niños pequeños. El abuso a los niños, ya sea físico, emocional o sexual es una grave ofensa en contra de niños desprotegidos y es un daño psicológicamente—que en muchas ocasiones es extremadamente dañino.

En mi trabajo, ya he trabajado con muchas víctimas y he visto algunos de los devastadores resultados. Una mujer había sido utilizada en pornografía infantil por uno de sus padres para hacer dinero. Los problemas por los que ésta victima ha pasado en su vida personal y en su matrimonio han sido horribles. Afortunadamente ella esta entregada a Dios y gracias al proceso de curación, y después de muchos años de arduo trabajo ella es ahora una consejera calificada para ayudar a los demás.

Aquellos de nosotros dentro del trabajo del ministerio a otros podríamos dar números de ejemplos. Es triste decirlo, el abuso existe en la iglesia así como fuera de ella. La realidad es que gente que ha sido lastimada termina lastimando a otros. Y muy seguido padres que fueron abusados de niños, al menos que hayan resuelto su dolor, tienden a abusar de otras personas incluyendo a sus propios hijos.

¿Cómo puede una víctima de abuso resolver sus problemas?

Primero, la oración. Algunos dicen que Dios usa la oración y solo la oración para sanar a las víctimas del abuso. Quisiera que esto siempre fuera verdad. Sin embargo, yo he visto esto personalmente. Sí, yo creo en la oración y creo fuertemente en hacer de la oración la base para toda recuperación. Pero necesitamos orar la oración correcta; esto es, si soy una víctima de abuso, necesito pedirle a Dios que me enfrente a la verdad de lo que yo aún estoy contribuyendo a mi situación, para que me revele todo lo que necesito saber acerca de mi problema, y me guie hacia la ayuda que necesito para enfrentar y resolver todos mis sentimientos y creencias destructivas y poder así vencerlas.

Segundo, necesito terminar el juego de la culpa y la lastima propia. Sí, necesitamos reconocer el hecho de que fuimos abusados, y tratar de resolver el dolor y el coraje para así poder llegar al punto del perdón. Si me quedo en el juego de la culpa nunca seré libre.

Tercero, la mayoría de las víctimas de abuso necesitan de un consejero calificado y muy bien entrenado para poder ayudarles a trabajar a través de los problemas, poder llegar a esos sentimientos enterrados y expresarlos creativamente, y después poder reprogramar sus sentimientos, pensamientos negativos, y lo que piensan sobre ellos mismos para poder aprender a confiar de nuevo. Esto no es fácil. Necesita de la ayuda de Dios, determinación y un compromiso solido de sanar, crecer y recuperarse y por lo regular la ayuda de un consejero altamente capacitado.

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios mío que estas en los cielos, a nuestro alrededor hay tanta necesidad de sanar heridas, de almas destrozadas. Por favor úsame para ser un sanador de heridas y permite que la iglesia se convierta en un centro de curación para todos nosotros. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amén.”

1. Marcos 9:42.

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