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Radio Cristiana Rio de Dios

Julio 23, 2015

Responsabilidad

“Está escrito: ‘Tan cierto como que yo vivo —dice el Señor—, ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua confesará a Dios.’ Así que cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas de sí a Dios.”1

Es verdad, no soy responsable de haber venido a este mundo, tampoco fui responsable de cómo me criaron. Sin embargo, (a menos que este seriamente dañado de mis facultades mentales), soy totalmente responsable por lo que soy, lo que hago y por como elijo comportarme y vivir mi vida.

Lo siguiente es como una persona expresó la forma en la que muchas personas miran el aspecto de la responsabilidad:

“Si un hombre se corta un dedo cortando salami, él culpa al restaurant.

“Si usted fuma tres cajetillas al día por 40 años y muere de cáncer, su familia culpa a la compañía tabacalera.

“Si el vecino se estrella contra el árbol al conducir en estado de ebriedad él culpa al cantinero (o al árbol por habérsele atravesado).

“Si sus nietos son unos groseros maleducados, usted culpa al televisor.

“si su amigo es baleado por un hombre perturbado, usted culpa a los manufactureros de pistolas.

“Y su una persona loca entra en la cabina de un avión y trata de matar al piloto a una altura de 35,000 pies, pero los pasajeros lo matan a él, la madre del muerto culpa a la aerolínea.

“He de haber vivido demasiado para poder entender al mundo como lo es hoy. Así que si muero al estar sentado frente al computador, quiero que culpen a Bill Gates…¿de acuerdo?”2

Lo que necesitamos enseñar hoy en día desde la cuna a la tumba—desde la posición más alta en la tierra hasta la más humilde—es ¡responsabilidad personal!

Como lo dijo Roy Smith, la habilidad para aceptar la responsabilidad es la medida del hombre. A esto le podemos agregar que esto es también una medida de nuestro nivel de madurez. Y como nos lo recuerdan las escrituras del día de hoy, todos somos responsables ante Dios.

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, gracias porque tu harás por mí lo que yo no pueda hacer, tal como el darnos a Jesús para que muriese por mis pecados, pero no harás por mí lo que yo soy capaz de hacer por mí mismo. Ayúdame a aprender a ser responsable y (si tienen hijos) a criar a los hijos con el ejemplo para que aprendan responsabilidad. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

1. Romanos 14:11-12 (NVI).