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Radio Cristiana Rio de Dios

Agosto 19, 2015

Responsabilidad

“Dijo también a sus discípulos: ‘Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado ante él como disipador de sus bienes. Entonces le llamó, y le dijo: “¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo.”’”1

“El 16 de julio fue un día muy triste porque en ese día John F. Kennedy Jr. Junto con su esposa y la hermana de esta, fallecieron cuando su avioneta se estrelló en el mar en la costa de Massachusetts. Ellos fueron enterrados en el mar siendo sus cenizas esparcidas en un sitio no muy lejos de donde ellos murieron.”

Sus amistades dijeron que John F. Kennedy Jr. pasaría la eternidad donde generación tras generación de su familia ha buscado escape, consuelo y recreación—el mar.

“En 1962, su padre, el presidente numero 35 y quien fuera un veterano de la Naval y un devoto navegante dijo, “Todos venimos del mar.” “Estamos atados al mar. Cuando regresamos al mar—es para navegar en el o para mirarlo—regresamos por dónde una vez llegamos.”

“Que el mar fuera un gran factor en su muerte es algo irónico,” dijo Wendy Northcross, vicepresidenta del Museo John F. Kennedy Hyannis. “Y sus restos al final estarán con el mar.”2

Tal vez no.

Ni aun el mismo mar, en toda su gloria mística, nos podrá proteger del día que demos cuentas a Dios. Nuestras almas no permanecen en el mar. No importa si somos ricos o pobres no hace ninguna diferencia, porque cada uno de nosotros estará frente a Dios y daremos cuentas por nosotros mismos, o como lo dice la Biblia, “está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.”3

Solo espero que JFK Jr., su esposa y su cuñada, hayan estado listos para encontrarse con Dios, ya que ni el mar, ni nadie más aparte de la salvación ofrecida a través de Jesucristo pueden salvar a alguien.

Y estimado lector, si usted no ha aceptado el perdón de Dios y no está absolutamente seguro de estar listo para encontrarse con él, usted lo puede estar hoy, al aceptar el perdón gratuito de Dios por todos sus pecados y aceptar a Jesús como a su Salvador personal. Para ayudarlo a hacer esto, asegúrese de leer “Cómo saber que soy cristiano en realidad.” en:http://www.actsweb.org/sp/conocer_a_dios1.php

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, gracias por hacer posible el que este frente a ti al final de mi camino sin temor a ser juzgado por mis pecados y mis fallas. Esto es porque tu hijo, Jesús murió en mi lugar para pagar y ser juzgado por todos mis pecados. Yo creo en esto con todo mi corazón. Por favor ayúdame a estar seguro de ser un cristiano real y a estar listo para encontrarme frente a ti. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesucristo, Amén.”

1. Lucas 16:1-2 (NVI).
2. Adaptado de AP Reports, 19 de Julio, 1999.
3. Hebreos 9:27 (
NVI).