Junio 01, 2015

Responsabilidad

“Guiándome el Señor en el camino.”1

Alguien dijo que hay dos formas de llegar a la copa de un árbol—¡escalar sus ramas o sentarse encima de la semilla y esperar! Recientemente se me criticó por decir que deseaba que Jesús fuera mi copiloto. Se me informó que Jesús debe de ser nuestro piloto.

Eso suena muy bien. Sin embargo, en la vida cristiana algunas veces es difícil de discernir cuanto es lo que Dios debe de hacer por nosotros y cuanto es lo que necesitamos hacer por nosotros mismos. Una cosa es cierta, Dios hará por nosotros lo que no podamos hacer por nosotros mismos, pero él no hará lo que nosotros podemos y necesitamos hacer por nosotros mismos. Si él lo hiciera, él sería un co-dependiente y eso nos mantendría siendo extremadamente dependientes, irresponsables e inmaduros.

Dios ha prometido el darnos sabiduría si se la pedimos, consejos si se los pedimos y si se lo pedimos él estará con nosotros no importa dónde nos encontremos—con la condición de que nos mantengamos dentro de sus límites y sigamos las instrucciones que él nos ha dado. El hecho es, sin embargo, que siempre somos responsables de las decisiones que tomamos y de nuestras acciones. Estamos a cargo de nuestras vidas.

Cuando Abraham envió a su sirviente (posiblemente a Eliezer2) a buscar esposa para su hijo, Isaac, cuando Eliezer se preparaba para hacer esto, él pidió a Dios que le dirigiera y le ayudara a tomar la mejor decisión. No se sentó a esperar a la “persona correcta” llegará. El fue a buscarla. Sin embargo, mientras que el hizo su parte, Dios lo guió. Esto es lo que él dijo, “Guiándome Jehová en el camino.”

El aceptar la responsabilidad personal es hacer nuestra parte. Mientras que hago esto, puedo estar seguro de que Dios hará su parte. Si esperamos algo diferente nos tendremos que sentar a esperar por mucho tiempo.

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, ayúdame a actuar con responsabilidad en todo lo que hago y a apoyarme en ti y en tu sabiduría, guía e instrucciones. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”

1. El sirviente de Abraham, Génesis 24:27 (RVR 1960).
2. Vea Génesis 15:2.