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Radio Cristiana Rio de Dios

Marzo 02, 2015

Seis palabras poderosas

“Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ‘Dios, sé propicio a mí, pecador.'”1

Leí como un gerente en el área de partes de una tienda de electrónicos tuvo la ocasión de ordenar de la fábrica la parte número 669. Pero cuando la recibió notó que alguien le había enviado al parte número 699 en su lugar.

Furioso con la incompetencia de la compañía, rápidamente envió la parte de regreso junto con una carta dejándoles saber cómo se sentía. En menos de una semana recibió la misma parte de regreso con una nota que contenía solo unas cuantas palabras: “DALE VUELTA A LA PARTE.”2

Se sorprendería de saber cuántas personas se molestan conmigo porque no pueden recibir Encuentros Diarios. Les tengo que recordar que nuestro sistema sólo tiene la capacidad de enviar. El que lo reciban está totalmente fuera de nuestro control. Otros se molestan conmigo porque no pueden remover su registro. Por lo regular están tratando de remover una dirección bajo la cual no están registrados. Después de revisar todo en nuestro sistema y de explicarles la situación, ni uno sólo de los subscriptores se ha disculpado por culparme de sus errores.

Tristemente, muchos de nosotros rápidamente culpamos a los demás por nuestros “errores” y somos muy lentos para disculparnos por ellos.

Cuando se trata de relaciones el culpar al otro por nuestros problemas puede ser desastroso. Díganme…Por años he trabajado en clases de recuperación por el divorcio y por lo menos un 90 por ciento de los divorciados culpa a su ex-pareja por el rompimiento del matrimonio sin considerar que cada uno de nosotros contribuye con algo al fracaso de la relación.

Es verdad, todos cometemos errores, pero al final el que gana no es el que juega al juego de la culpa, pero el que dice en forma genuina, “estaba equivocado. Por favor perdóname.”

Es más, la unica persona a la que Dios puede ayudar es a aquella que dice desde el fondo de su Corazón, “O Dios, ten misericordia de mí, porque soy un pecador.”

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios mío, gracias por tu compasión y por perdonarme cuando de forma genuina te confieso mis pecados y mis fallas – y pido tu perdón. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

Nota: Para más ayuda lea “Perdón: El poder que sana” en:http://www.actsweb.org/sp/perdon1.htm

1. Lucas 18:13.
2. Sunday Funnies Humor, http://www.net153.com/best.htm (Sólo en inglés)