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Radio Cristiana Rio de Dios

Septiembre 08, 2014

1. Sigue tus Burbujas

“En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti.”1

Ven Treat habla acerca de un buzo que dijo “cuando estas en aguas profundas, estas rodeado por una luz, así que no hay manera de saber que lado es hacia arriba porque el agua difumina la luz. No pesas absolutamente nada bajo el agua, así que no tienes el sentido de la gravedad.

“Rodeado por un aura de luz, es fácil perder todo sentido de dirección y quedar desorientado. Tal vez sientas que ese es el camino hacia arriba y que las burbujas de aire se están moviendo de lado. Tal vez estés tan convencido de que esta percepción es la correcta que decides ignorar las burbujas y vas hacia la dirección que piensas que es hacia arriba. No me sorprendería que algunos buzos hayan perdido la vida por esta razón. Una de las primeras cosas que nos dijeron cuando aprendimos a bucear era que siempre confiáramos en las burbujas—que siempre siguiéramos a las burbujas. No importa como se sientan, no importa lo que piensen, sus burbujas siempre tienen la razón.”

En ocasiones la vida puede ser así.  Si basamos las reglas de la vida en nuestros sentimientos y /o percepción, fácilmente podemos salirnos del camino.  La filosofía, “Si se siente bien, debe ser lo correcto,” es una guía peligrosa de seguir porque nuestros sentimientos nos pueden jugar todo tipo de trampas.  Si algo está mal, estará mal sin importar lo que sintamos.  En realidad es importante que no neguemos o reprimamos nuestros sentimientos porque podemos aprender a confiar en ellos—pero en lo que no siempre podemos confiar es en nuestra interpretación de ellos o en comprender lo que nos están diciendo.

Cuando se trata de vivir una vida productiva, la única guía a seguir en la vida es la palabra de Dios, la Biblia.   Dentro de ella están las “burbujas de vida” que debemos de seguir.  Estas “burbujas” están siempre correctas. ¡Siempre!

Se sugiere la siguiente oración: “Amado Dios, gracias por tu Palabra, la Biblia, y por darnos los principios para una vida sana y plena. Dame el amor por tu Palabra y el deseo de guardarla en mi corazón para no pecar contra ti. Gracias por escucharme y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.

1. Salmo 119:11, (NVI).

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