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Radio Cristiana Rio de Dios

Noviembre 05, 2014

Sinceridad

“Pero tu amas la verdad en lo íntimo y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.”1

En una reunión familiar por el Día de Acción de Gracias al pequeño Bobbie, de siete años se le pidió que dijera la oración. El dio gracias a Dios por cada uno de los reunidos alrededor de la mesa nombrando a cada uno de ellos. Dio gracias a Dios por las papas, los frijoles, la salsa, el pavo, la salsa de arándano rojo, las especies … y así continuó. La familia pensó que jamás terminaría. De repente se detuvo y le susurró a su madre, “¿Si doy gracias a Dios por el brócoli, tú crees que se dé cuenta de que estoy mintiendo?

Estoy seguro que Dios estaba muy complacido por la inocencia de este niño y su fe. Pero como adultos Dios quiere que seamos honestos en nuestras oraciones. Y debemos de ser honestos porque Dios escucha lo que está en nuestro corazón sin importar lo que nuestras palabras digan.

Una de las mejores maneras de orar de forma efectiva es el poner en palabras lo que mi corazón está diciendo—lo que estoy sintiendo por dentro realmente. ¡Ese es el tipo de oración a la cual Dios honra—y responde! Tal vez él no nos de lo que pedimos pero escuchará y responderá en la forma que sea lo mejor para nosotros.

Como lo escribió David, cercano está Dios a todos lo que le invocan, a todos los que le invocan de verdad.”2

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, ayúdame a ser honesto conmigo mismo y contigo, y expresarte lo que mi corazón está diciendo, lo que estoy sintiendo por dentro—sin importar lo que sea. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”

1. Rey David (Salmos 51:6).
2. Salmos 145:18 (NVI).