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Radio Cristiana Rio de Dios

Agosto 27, 2014

1. Sobre la culpa y la conciencia

“Si una persona peca, o hace alguna de todas aquellas cosas que por mandamiento de Dios no se han de hacer, aun sin hacerlo a sabiendas, es culpable, y llevará su pecado.”1

¿Se han sentido alguna vez culpables por cosas por las que no deberían de sentirse culpables y no se han sentido culpables por cosas sobre las que se deberían de sentir culpables?

Yo lo hago. ¿Por qué? Una razón mayor es que tenemos la tendencia de pensar en términos de culpa como una respuesta emocional que viene de la conciencia.  Esto, sin embargo, puede ser incorrecto.

Tengan presente que en la Biblia la palabra culpa es un término legal—y no uno emocional. Si antes los ojos de Dios hacemos lo que está mal, somos culpables sin importar como nos sintamos. Esto también es verdad en nuestro sistema legal. Si rompo la ley, soy culpable aunque no me sienta así—o si me atrapan o no.  Para algunas, la culpa es mas el miedo a ser atrapados.

Por otra parte, la conciencia, mientras que es muy importante, es una reacción emocional que hemos aprendido. La palabra conciencia viene de  “con” que significa precisamente eso “con” y “ciencia” que significa “conocimiento.” Por lo tanto conciencia significa con conocimiento. Nacimos con la habilidad de aprender lo que está bien y lo que está mal pero la programación de la conciencia viene de aquellos que formaron nuestra infancia. A algunos un padre legalista, la iglesia o la religión les dieron una conciencia disciplinaria. En el extremo opuesto, un padre consentidor o un maestro fracasaron en darle una programación significativa a la conciencia del niño.

Como adultos, para tener una conciencia sana necesitamos reprogramarla o reeducarla para asegurar que este en armonía con la fuente de la verdad y del conocimiento sobre lo que está bien y lo que está mal—esta es la Palabra de Dios, la Biblia.

Basándose en este conocimiento, lo importante es siempre hacer lo que está bien sin importar como nos sintamos. Al actuar consistentemente de esta manera, poco a poco (con el tiempo) reprogramaremos nuestra conciencia para que esté en completa armonía con la voluntad y la palabra de Dios.

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, gracias por tu palabra, la Biblia, que me instruye sobre cómo comportarme y como vivir. Por favor ayúdame a reeducar y reprogramar mi conciencia para que la forma en la que me sienta sea in directa armonía con tu Palabra. Y después ayúdame a vivir en armonía con tu voluntad para que siempre pueda tener una conciencia limpia. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, amén.”

Nota: para encontrar perdón asegúrese de leer: “Como encontrar y conocer a Dios” en:  http://www.actsweb.org/sp/conocer_a_dios1.htm

1. Levítico 5:17 (NIV).