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Radio Cristiana Rio de Dios

Noviembre 11, 2015

Tomando el tiempo para escuchar

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”1

En respuesta a un Encuentro Diario sobre el famoso violinista, Fritz Kreisler, Martha Nixon, una buena amiga, que hace algunos años era la muy bien conocida vocalista del grupo musical Neil Macaulay, escribió para contarme sobre una fascinante experiencia que Neil tuvo hace algunos años.

En una ocasión cuando Neil estaba en Nueva York, “él pagó una ‘pequeña fortuna’ para comprar dos boletos para asistir al concierto del famoso violinista Fritz Kreisler en Carnegie Hall de Nueva York. Macaulay era sí mismo un concertista que había sido escuchado alrededor del mundo y valoraba altamente la gran habilidad del famoso Fritz Kreisler. La presentación fue brillante y digna del dinero que había gastado en los boletos. A medio concierto, sin embargo, Kreisler hizo un comentario asombroso. ‘La razón por la que estoy un poco cansado esta noche,’ él dijo, ‘es porque toqué en las calles de Nueva York todo el día de hoy vestido como músico de la calle con mi caja del violín abierta para las donaciones. Me hace bien tocar para la gente. ¡Pero ni una persona se detuvo para escuchar, o darme un centavo!'”

Es interesante saber que este músico famoso fue totalmente ignorado en medio del bullicio y las prisas de la vida de la ciudad de New York. Las personas que pasaban junto a él no se tomó el tiempo para detenerse y escucharle. En vez de eso, siguieron su camino, dieron vuelta a un oído sordo a él. Pero, en la noche, la gente pagó un alto precio para escucharle. Qué triste.

Pero cuánto más triste es cuando Dios “nos habla” de innumerables maneras y nosotros le damos oídos sordos a sus palabras porque él no se aparece de la manera que esperamos. Incluso la gente religiosa en los días de Jesús’ que estaban buscando y esperaban al Mesías prometido (al salvador) no lo supieron ver porque él no se apareció de la manera o forma en la que ellos le esperaban.

Así que, estimado lector, haga lo que haga, no de oídos sordos a Dios quien, en su suave y sutil voz le puede estar susurrando al oído mientras que está tocando en la puerta de su corazón y en su vida el día de hoy.*

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, por favor ayúdame a caminar lo suficientemente lento para parar, mirar, y escuchar cuando estás intentando llegar a mi corazón. Dame el buen sentido de reconocer tu llamada y de responder siempre de una manera positiva. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

*NOTA: Por ayuda para responder al llamado de Dios vayahttp://www.actsweb.org/sp/conocer_a_dios1.php

1. Apocalipsis 3:20.