Noviembre 06, 2015

Tres tipos de personas

“Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel”1

Se ha dicho que hay tres clases de gente: ¡Los que hacen que sucedan las cosas, los que miran las cosas suceder, y los que no saben que están sucediendo las cosa!

Han considerado a la nadadora australiana, Shane Gould, que ganó tres medallas de oro en las Olimpiadas de 1972, una de las nadadoras más grandes de la historia. Ella no se sentó a ver como pasaban las cosas. Ella hizo que sucedieran.

Temprano en su carrera, cuando ella contaba solamente con 14 años de edad, un reportero le preguntó si había pensado en cómo le iría en una de las primeras competencias en los E.E.U.U. Ella contestó, “tengo una sensación de que hoy habrá un record del mundo.”

¡Y así fue!

Shane marcó un record del mundo en el evento libre de los cien metro y un segundo record en los doscientos metros. Cuando se le preguntó cómo pensaba que estaría en los cuatrocientos metros ella dijo, “me siento más fuerte con cada competencia, y además… ¡mis padres dijeron que me llevarán a Disneylandia si gano, e iremos mañana!”

¡Ella fue a Disneylandia con tres records mundiales! A los 16 ella ya tenía cinco records mundiales. Es verdad, ella también tenía talento pero ella ganó no sólo debido a esto, pero debido a su preparación, trabajo duro, y su expectativa positiva de sí misma.

Solamente muy pocos están entregados lo suficiente para poder ganar las medallas de oro. Sin embargo, cada uno de nosotros está dotado en una cierta área y la mayoría de nosotros estamos dotados en varias áreas. Y mientras que no todos somos llamados por Dios para ser famosos, a todos se nos llaman para ser fieles al servirle a él y a nuestros semejantes con los dones que se nos han dado.

También, nosotros podemos estar entre los que hacen que las cosas sucedan si estamos bien entrenados en nuestra área y estamos preparados adecuadamente para la tarea que deseamos y para la cual fuimos llamados. También necesitamos tener fe en nuestra causa, tomar ventaja de las oportunidades cuando se presentan, creer que con la ayuda de Dios podemos alcanzar lo que deseamos hacer, y estamos preparados para trabajar arduamente para lograr que suceda.

Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, gracias por los dones que me has dado. Ayúdame a utilizarlos y a invertirlos sabiamente para ti y tu reino y al hacerlo así invertir en la eternidad. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, Amén.”

1. El apóstol Pablo, (1 Corintios 4:2, NVI).